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Entrevista a Pepa Horno sobre prevención de abuso sexual infantil en Noticias de Navarra

El 17 y 18 de febrero de 2017 participo en las III Jornadas de Protección a la Infancia y Adolescencia organizadas en Pamplona por la Fundación Xilema.

Con ese motivo me han realizado esta entrevista que queremos también difundir desde Espirales CI. La entrevista refleja muy bien varias de las claves del trabajo de prevención del abuso sexual infantil.

Se puede leer la entrevista completa en Noticias de Navarra.

Esperamos que os resulte de interés.

Pepa Horno

Informe “Son niños y niñas, son víctimas” sobre trata infantil en España

El miércoles pasado tuve el honor de asistir a la presentación del informe Son niños y niñas, son víctimas. Situación de los menores de edad víctimas de trata en España, realizado por el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (las autoras son María José Castaño Reyero y Ana Pérez Adroher) con la colaboración de UNICEF Comité Español.

Desde Espirales CI damos la bienvenida a este documento que combina tres elementos básicos.

Por un lado, es una llamada de atención a la sociedad a todo tipo de profesionales sobre esta temática tan invisible. Fue una satisfacción ver a profesionales con tanta implicación en este ámbito, y ver también cómo este problema ha aparecido en diversos medios de comunicación. Queda mucho trabajo por delante, pero nombrar las cosas es un primer paso.

Por otro lado, el documento ofrece una conceptualización muy completa de la casuística los niños, niñas y adolescentes víctimas de trata en España: mayoritariamente chicas adolescentes para la explotación sexual, pero también chicos, y niños y niñas de menor edad, y explotación laboral, mendicidad, y matrimonios forzosos. Y, muy interesante, los hijos e hijas de mujeres víctimas de trata, que a veces son rehenes de las organizaciones criminales, tanto aquí en España como en sus países de origen, y que sirven para ejercer el control sobre sus madres.

Por último, cinco conclusiones que son cinco pasos a dar a partir del informe:

  • Que los hijos e hijas de mujeres víctimas de trata sean considerados también víctimas de trata (con todos sus derechos de protección especial).
  • La necesidad de que los niños y niñas víctimas de trata sean identificados, prioritariamente, como niños y niñas, con todos los derechos que les están reconocido como tales.
  • La importancia de la creación de un registro de coordinación de todas las víctimas de trata a nivel estatal.
  • La urgencia de que existan recursos específicos para niños, niñas y adolescentes víctimas de trata, que no pueden ser de protección general, porque las redes de trata los localizan y los recuperan.
  • La formación de profesionales que tienen contacto con niños, niñas y adolescentes víctimas de trata (desde Espirales CI hemos impartido ya varias formaciones al respecto, y ofrecemos recursos en las entradas de blog sobre la temática de la trata).

También han creado un vídeo que resume algunas conclusiones principales de forma breve, para un difusión rápida.

Felicitamos pues a todas las entidades y personas que han hecho posible la aparición de este informe y recomendamos su lectura detallada.

F. Javier Romeo

Manual “Focusing en la práctica clínica” de Ann Weiser Cornell (traducido por F. Javier Romeo)

Quienes me preguntáis en los talleres cómo introducir técnicas de Focusing en vuestro trabajo de acompañamiento terapéutico estáis de enhorabuena. Acaba de aparecer publicado el manual Focusing en la práctica clínica. La esencia del cambio, el último libro de Ann Weiser Cornell en castellano, que he tenido el honor de traducir yo.

focusing_en_practica_clinica_cornell

Este libro forma parte de la Biblioteca de Psicología de la Editorial Desclée, y ha aparecido gracias al interés de su autora, Ann Weiser Cornell (que ha participado en los distintos matices de la traducción), gracias al impulso de Isabel Gascón (Coordinadora Nacional de Focusing y dedicada revisora de todas las frases y conceptos del libro), y gracias al interés y cuidado del equipo editorial de Desclée. Podéis leer el índice y las presentaciones de Ann Weiser Cornell y de Isabel Gascón en el libreto promocional.

Como dice la propia Ann Weiser Cornell en la “Introducción”, su “intención es ofrecer una guía concisa sobre cómo incorporar Focusing en cualquier forma de psicoterapia” (pág. 35), y lo logra a través de los diversos capítulos, desde una conceptualización sobre la esencia del cambio (una pista: son las sensaciones sentidas que se exploran en Focusing) a los distintos pasos dentro de la terapia hasta casos especialmente difíciles (incluido el trauma las adicciones y la depresión). Hay también un capítulo dedicado específicamente a integrar el Focusing en diferentes modalidades terapéuticas (distintas escuelas y corrientes), y unas reflexiones sobre el Focusing para terapeutas (como clave de que las personas en terapia puedan avanzar de manera más rápida y fluida).

Aunque no trata directamente de la psicoterapia con niños y niñas, la formulación general da pistas que permiten empezar a integrar las actitudes y herramientas de Focusing en su acompañamiento. Los conceptos, las propuestas y la presencia aparecen explicadas en detalle, y al final nos toca a cada cual como psicoterapeuta (yo tengo mi consulta de psicología en Madrid para niños y niñas, adolescentes y adultos) adaptarlos a nuestra práctica concreta con cada persona, grande o pequeña.

Celebro que dispongamos ya de este magnífico libro en español y confío en que os guste leerlo tanto como yo he disfrutado traduciéndolo.

F. Javier Romeo

“Los municipios ante la violencia entre niños, niñas y adolescentes”, guía de actuación para los municipios de UNICEF Comité Español

La violencia entre niños, niñas y adolescentes es una problemática que está siendo mayoritariamente abordada como un problema escolar y a menudo también como un sufrimiento que afecta solo a las familias directamente implicadas. Sin embargo, esta concepción es muy limitada. La violencia entre niños, niñas y adolescentes es un problema que afecta a toda la comunidad, que trasciende a la escuela y que tiene lugar en todos los ámbitos de convivencia entre niños, niñas y adolescentes. Una violación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes residentes en los municipios ante la que los municipios han de asumir su parte de responsabilidad a través de un rol activo en la prevención, detección y coordinación de la actuación ante la problemática.

unicef_municipios_ante_la_violenciaPor eso hoy estoy feliz de poder difundir la guía Los municipios ante la violencia entre niños, niñas y adolescentes. Guía de actuación ante las diferentes formas de violencia entre niños, niñas y adolescentes en el ámbito municipal que hemos elaborado Áurea Ferreres y yo para UNICEF Comité Español en su programa Ciudades Amigas de la Infancia.

La guía se elaboró con tres objetivos básicos:
1. Lograr que se visibilice la violencia entre niños, niñas y adolescentes como un problema comunitario, no solo escolar.
2. Promover un rol activo y responsable de los municipios en el diseño de estrategias de prevención y detección eficaces.
3. Visibilizar las diferentes manifestaciones de la violencia entre niños, niñas y adolescentes.

La idea fue elaborar una herramienta breve y útil que brinde al personal técnico que trabaja en los municipios en cualquiera de los ámbitos relacionados con infancia y adolescencia un marco de actuación para el diseño de acciones de prevención, detección y actuación ante la violencia entre niños, niñas y adolescentes.

La guía recoge enlaces a materiales de referencia y experiencias de buena práctica que ya se están desarrollando en otros municipios y que pueden servir de referencia para impulsar nuevas acciones en otros municipios, así como entrevistas con algunos actores clave.

Es, por lo tanto, un material que pretende ante todo ser útil y eficaz. Desarrolla los contenidos clave a trabajar en la prevención, así como las acciones más importantes a impulsar en los municipios tanto en la prevención como en la detección de los casos de violencia entre niños, niñas y adolescentes.

entrevista_unicef_pepa_horno_2016La guía está disponible en tu totalidad a en la web del programa Ciudades Amigas de la Infancia de UNICEF. Esperamos que su contenido, así como la entrevista que acompaña su presentación os resulten útiles.

Quiero agradecer a UNICEF Comité Español y a su equipo la confianza depositada en nosotras para la realización de este trabajo. Gracias por una propuesta que detecta una necesidad a la que hemos tratado de dar una respuesta de calidad. Y gracias a las personas que contribuyeron a él con sus conocimientos en las entrevistas realizadas en el marco del proyecto, así como a Carlos Becedóniz por su revisión.

No siempre el trabajo que hago y hacemos tiene un reflejo tan concreto y tan visible. Solo espero que contribuya a su fin último: transformar los municipios en espacios afectivos y protectores para los niños, niñas y adolescentes que viven en ellos. Lugares donde no tengan miedo ni necesiten esconderse ni ocultarlo, donde puedan pedir ayuda porque haya una red tejida a su alrededor de familias y profesionales conscientes, formados y dispuestos a actuar y no mirar para otro lado.

Pepa Horno

Entrevista a Pepa Horno sobre familias y educación

gestionando-hijosEsta semana ha salido publicada una entrevista que realicé para Gestionando hijos. Es una web sobre temas relacionados con parentalidad y educación y que desde su mismo nombre nace con un objetivo interesante y que siempre hemos compartido desde Espirales CI: vincular la parentalidad y la educación con la consciencia.

Pero además plantean que los principios de calidad y mejora de rendimiento que podrían ser válidos para cualquier proyecto empresarial lo son también para estas dos realidades. Tanto sus contenidos como los expertos que colaboran en la web merecen la pena.

Os dejo la entrevista aquí por si os es de utilidad. Los ecos que hemos recibido a través de las redes sociales nos han impulsado a difundirla también aquí.

Gracias al equipo que hace posible la web por esta oportunidad.

Pepa Horno

Abuso sexual infantil: cómo hacer visibles los datos

En las últimas semanas el tema del abuso sexual infantil, que ha sido desde el principio de Espirales CI una de nuestras áreas de trabajo prioritarias, está adquiriendo relevancia en la agenda pública y social. Este tipo de procesos de toma de consciencia sobre una problemática es necesario dotarlos de datos rigurosos y argumentos fiables. Y en el caso del abuso sexual infantil, ambos elementos son incontestables.

En las últimas semanas hemos tenido acceso, gracias al extraordinario trabajo que realiza Soledad Sánchez en el blog del Servicio de Atención a la Infancia y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (lo mencionamos en una entrada de nuestro blog hace ya unos años), a dos publicaciones de las que queremos hacernos eco porque proporcionan datos tan rigurosos como espeluznantes sobre esta problemática.

gaceta_sanitaria_2015El primero es un estudio desarrollado por Noemí Pereda y colaboradoras (Judit Abad, Georgina Guilera y Mila Arch) y publicado en la Gaceta Sanitaria, volumen 29, número 5 del 2015, titulado “Victimización sexual autorreportada en adolescentes españoles comunitarios y en colectivos de riesgo”. Léanla. Recoge una muestra importante de adolescentes, tanto de población comunitaria, como atendidos en centros de salud mental infantojuvenil, o residentes en centros de acogida y centros de reforma. Atiendan a los datos de los cuestionarios que se les han pasado de reporte de diferentes formas de victimización sexual:

La extensión de la victimización sexual oscila entre un 14,7% a lo largo de la vida del total de la muestra comunitaria, un 23,5% en los/las jóvenes atendidos/as en centros de salud mental, un 35,6% de los/las jóvenes involucrados/as en el sistema de justicia juvenil y un 36,4% de los/las menores atendidos/as por el sistema de protección. Existe una mayoría de víctimas de sexo femenino, excepto en menores de justicia juvenil.

Y hay más datos sobre la polivictimización, sobre diferencias de edad, género… Léanlo. Son adolescentes españoles todos ellos. Y quizá leyendo estudios como estos uno pueda mirar de forma algo diferente a los y las adolescentes a los que se atiende en el sistema de protección, pero sobre todo a los que se atiende en el sistema de justicia juvenil.

childrens_commissionerY el otro estudio del que queremos hacernos eco es de Reino Unido, realizado por la oficina de la Comisionada para la Infancia de Inglaterra. Se titula Proteger a los niños y niñas del peligro: Una evaluación crítica del abuso sexual infantil en el ámbito familiar en Inglaterra y prioridades para la acción (Protecting children from harm: A critical assessment of child sexual abuse in the family network in England and priorities for action – Children’s Commissioner for England) y fue publicado en el Reino Unido en noviembre de 2015. En este caso, el estudio está centrado en la prevalencia del abuso sexual infantil en el ámbito familiar en Inglaterra. Se habla también, y entre otros datos escalofriantes, de un 11,3% de los adolescentes en Inglaterra que reportan experiencias de abuso sexual infantil en su entorno familiar.

Pero además de los datos, para lograr la visibilidad pública de esta problemática, es necesario elaborar materiales de sensibilización social, y que las víctimas puedan hablar y contar sus historias. Si no logramos que los datos de los estudios que difundimos hoy y tantos otros existentes ya tomen rostro, historia, humanidad, la sociedad nunca los hará suyos y reaccionará ante ellos. El problema es que los niños, niñas y adolescentes no pueden hablar solos, necesitan un apoyo para dejar de ser cifras en estudios que solo leemos quienes trabajamos con ellos.

Justamente hace pocas semanas nos hacíamos eco de una de estas historias narradas el primera persona por una víctima ya adulta, la que relata James Rhodes en su libro Instrumental. Las asociaciones de adultos que fueron víctimas de abuso en la infancia juegan un papel clave en este proceso, que debemos apoyar y promover. Es su voz la que debe oírse.

Y en este sentido, hoy queremos hacernos eco de dos películas que hemos visto en las últimas semanas y que son obligatorias cuando se trabaja en este tema.

La primera y la que más difusión está teniendo es Spotlight, dirigida por Tom McCarthy, que narra el trabajo del equipo de periodistas que destaparon el encubrimiento del arzobispo de Boston de los abusos sexuales cometidos por varios sacerdotes de su diócesis. La película narra a través de la vivencia de los periodistas, de su visión de lo que iban descubriendo, del horror y del dolor de las víctimas, y del silencio extendido mucho más allá de lo que podía parecer. Un silencio denso que extiende los límites de la responsabilidad sobre lo sucedido mucho más allá de los sacerdotes en sí mismos.

Y la otra película es El club, una película chilena dirigida por Pablo Larraín. Es una película que duele ver. Recoge la historia de varios sacerdotes retirados de su trabajo por varios motivos. Las interpretaciones son únicas y lo que reflejan son horrores que somos responsables de no olvidar.

El abuso sexual infantil es una realidad. Y la única forma de prevenirlo y erradicarlo es nombrarlo y denunciarlo. El silencio de nuestras sociedades y la falta de formación e intervención adecuada por parte de nuestras instituciones son la segunda y tercera forma de victimización a aquellos niños y niñas a los que no supimos, pudimos o quisimos proteger. Y esa victimización no acaba con la infancia. Si no se nombra, si no se mira de frente, dura toda la vida. Y destruye.

Pepa Horno

La Estrategia de Infancia de la Cooperación Española

Hace unos meses se presentó la Estrategia de Infancia de la Cooperación Española y desde Espirales Consultoría de Infancia queremos hacernos eco de las luces y las sombras de este documento y de lo que significa.

estrategia_infancia_aecidEn primer lugar, es motivo de alegría que la Cooperación Española tenga un documento marco en el que encuadrar todos los temas de infancia, que había sido reclamado por las organizaciones de infancia desde hacía ya años. Nos sigue sorprendiendo que la infancia siga estando en un plano tan secundario, siendo como es una parte de la vida por la que pasamos todas las personas que determina en buena parte el resto de la vida. Pero finalmente se ha publicado la Estrategia de Infancia, y eso es motivo de celebración, aunque haya aparecido mucho más tarde que otras líneas estratégicas.

Por otro lado, es de felicitar que la participación de entidades de infancia haya sido real y efectiva, y se pueden percibir las reivindicaciones y las orientaciones para el trabajo con infancia desde un enfoque de derechos en el capítulo 3, “Marco de referencia”, con ideas claras aunque quizás demasiado resumidas para quienes no conocen en profundidad el alcance de los principios y conceptos que se exponen.

El capítulo 4, “Marco de actuación”, recoge el conjunto de objetivos y orientaciones de todos los aspectos considerados como prioritarios:

  1. Gobernabilidad democrática de la infancia: básicamente, incluir el enfoque de derechos de la infancia en todas las intervenciones, y potenciar la consideración de los Derechos del Niño en todos los niveles.
  2. Reducción de la vulnerabilidad y promoción de la cohesión social, seguridad alimentaria y nutrición, salud, educación y agua y saneamiento.
  3. Igualdad de género y empoderamiento de las niñas.
  4. Crecimiento económico inclusivo y sostenible que tenga en cuenta a los niños, niñas y adolescentes.
  5. Implicación de los niños, niñas y adolescentes en la sostenibilidad medioambiental.
  6. Consideraciones específicas sobre la infancia en situaciones de ayuda humanitaria.
  7. Construir una ciudadanía global que tiene en cuenta los Derechos del Niño y facilita la participación de niños, niñas y adolescentes.

Parece que ese análisis es bastante exhaustivo, que aborda todos los aspectos de manera global e integrada. Desde luego, es un avance en esa dirección, pero a quienes formamos parte de Espirales Consultoría de Infancia nos llama la atención que no haya una línea específica para prevenir y erradicar todas las formas de violencia contra la infancia (como sí que existe en los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, la meta 16.2 “Poner fin al maltrato, la explotación, la trata, la tortura y todas las formas de violencia contra los niños”). Es cierto que aparecen menciones a la protección frente a la violencia, como la línea estratégica 2.4.6. contra la violencia en los entornos educativos (¿pero qué ocurre en el resto de entornos, en especial en la familia y en la comunidad?), la línea 3.2.2. para la eliminación de la violencia contra las niñas (¿y qué ocurre con los niños?) o la línea  6.1.1. sobre la atención a niños víctimas de violencia, trata, explotación, abusos sexuales, prostitución forzosa, violación o violencia doméstica en situaciones de emergencia y ayuda humanitaria (¿y qué se hace en situaciones que no sean de emergencia?).

En resumen, es un documento que establece un marco para hablar de infancia y cooperación con profesionales de múltiples ámbitos (no necesariamente de infancia) y que sienta las bases para poder seguir avanzando. Confiamos en que uno de esos avances sea la inclusión de una perspectiva integral de la prevención y la erradicación de la violencia contra la infancia, y que se pueda incluir en las revisiones que están previstas en el documento dentro de unos años.

Esperamos que os resulte de interés,

F. Javier Romeo

“Instrumental” de James Rhodes

InstrumentalHace ya varias semanas la editorial Blackie Books tuvo el detalle de enviarme un libro que yo había incluido en mi particular lista de lecturas pendientes para pedir a los Reyes Magos: Instrumental, de James Rhodes. Había leído sobre el libro, conocía la lucha de su autor y la editorial para que se pudiera publicar, y necesité tiempo y calma para leerlo.

Y esta noche, justo al cerrar sus últimas páginas, necesito sentarme y escribir sobre él. Son muchos los que lo han hecho ya, pero lo siento como un deber, algo que me sale de las tripas. Un deber no sólo hacia la editorial que me lo envió, sino hacia su autor, y hacia todas las vidas que he reconocido en sus páginas. Muchos pensamientos, emociones y vivencias de Rhodes las podrían escribir tal cual personas que he conocido que fueron víctimas de abuso sexual de niños o niñas o niños y niñas que lo están siendo ahora. Y además necesito escribir aquí, en Espirales CI, donde desde hace años trabajamos para dar voz a quienes la pierden, a esas víctimas de abuso sexual infantil.

Porque Instrumental está escrito por una de esas voces. Y no cualquiera: James Rhodes es un concertista de piano de gran prestigio que narra en este libro, con una intensidad que raya lo insoportable en algunos momentos, auténticas brutalidades que ha vivido. La primera de ellas y origen de todas las demás: ser violado desde los cinco a los diez años casi a diario por un profesor de su colegio. Luego llegan la droga, el alcohol, el prostituirse, los ingresos en centros psiquiátricos, los intentos de suicidio, las alucinaciones… En el libro no hay detalles escabrosos, hay datos desgarradores, radicales. Daré sólo uno: las cinco operaciones de espalda a las que se tuvo que someter por las malformaciones que las penetraciones anales a esa edad dejaron en su cadera y su rabadilla. Cinco, mencionadas como hechos, sin más. Sin un ápice de exceso. No describe el proceso, ni la rehabilitación, ni el tiempo hospitalizado. Tampoco da detalles sobre los abusos, porque no hace falta hacerlo. Sólo da los datos, como desgarros en la piel.

La voz de la víctima. Todas las víctimas piden justicia. Pero la justicia no se limita a la condena legal. Hablan del reconocimiento de su dolor, de poder nombrarlo tal y como fue, con esa radicalidad que te hace llorar al leer esos hechos, que te obliga a parar. Y del mismo modo te impele a volver a la lectura de Instrumental. Porque hay hechos radicales, que no admiten eufemismos. Como su autor dice lo que le sucedió no fueron abusos sino violaciones. Violaciones salvajes, añado yo. Y para un dato como ese no hay matices. No son admisibles. En las historias que he conocido en mi vida profesional y personal, a menudo la intensidad se ha confundido con exageración. Las víctimas con las que he trabajado hablan una y otra vez de la condena al silencio, de ser tratados como locos y locas, exagerados en el mejor de los casos. Y siempre culpables: no hiciste, no dijiste, no buscaste, te gustaba, mientes, callaste… siempre culpables. Las víctimas piden voz para la radicalidad de su dolor. Justicia en sus familias, sus comunidades, las instituciones, los medios de comunicación.

El dolor. Angustioso. Brutal. Desolador. Una enumeración de consecuencias del abuso que no desaparecen, con las que aprendió a vivir, mirándose a si mismo con aceptación y bondad. Esa misma mirada que percibió en algunas y preciadas personas y que tan imprescindible es para rehacerse. No se trata de quererse a uno mismo, sino de sentir compasión, de mirarse como niño aterrorizado, y recuperar ese niño, acunarlo, abrazarlo y decirle que le vio, y que ya pasó, que ya no está allí, impotente, aterrorizado, inmovilizado. Que ya es adulto, que puede afrontar el dolor. Pero para afrontarlo hay que poder compadecerlo, no en el sentido negativo de la compasión, sino en el de la aceptación y la bondad. La compasión de quien nombra las cosas como son, sin quitarles un ápice de dolor, rabia, intensidad y miedo, pero al mismo tiempo brinda un pequeño guiño, una luz. Realista porque no promete imposibles, ni grandes fuegos artificiales, sólo una pequeña luz para cada día, hasta que un día tras otro… haya vuelto de nuevo a la vida. En el tratamiento con víctimas de abuso sexual infantil, de niños o de adultos, es muy importante calibrar con cuidado las promesas, los procesos y los tiempos, siempre desde esa mirada hacia el niño interior.

En eso también el libro de Rhodes es un regalo. Nombra el dolor. Cáustico, aunque no escabroso. Nítido y escalofriante, pero hablando del otro lado del túnel. Donde hay luz. Y otra vida, a la que se llega SOLO si se da voz a aquel niño aplastado en cada violación. Este libro debería ser lectura obligada en las facultades de psicología, medicina, educación, las escuelas de formación de jueces y fiscales, trabajo social… todas las carreras cuyos profesionales, lo sepan o no, tendrán sentadas delante de ellos cientos de víctimas (como mínimo) a lo largo de su carrera profesional. Describe la disociación, el síndrome de estrés postraumático, los cuadros alucinatorios, las sensaciones corporales, las autolesiones (en mi opinión uno de los pasajes más difíciles del libro), el insomnio, las pesadillas, los trastornos alimenticios e intestinales… todo. Infinitos pequeños matices que profesionales, instituciones y familias no ven. Porque no pueden, o porque no quieren, o por una mezcla de ambas causas. Dolorosísima es la carta de la profesora que vio, intuyó, incluso pidió ayuda que le fue negada, y luego dejó ir. Dolorosa la declaración policial de él. El curso judicial del caso, que sólo parece cambiar cuando ella contribuye con su testimonio a la denuncia. Desgarrador el papel de muchos profesionales de la psicología y la psiquiatría en la historia y trascendental para la recuperación de Rhodes el de otros. Reflejadas las instituciones, sin más. Y desgarrador tener que seguir escuchando a gente que se permite decirle que habla de los abusos para vender libros, o para ser más famoso, o que le dice, como tantas veces escuchan las víctimas: “Si esto pasó en el pasado, ¿por qué no pasas página y sigues adelante?”. Todo esto forma parte también del silencio y la injusticia.

Os dejo un vídeo de una entrevista que le hicieron. Está en inglés, pero veréis su rostro y parte de la historia. Y, sobre todo, oiréis su voz:

Hay un aspecto concreto en el que el autor insiste en la historia y son los dos factores que le llevaron a romper la disociación, que deberían tenerse mucho más en cuenta de lo que se tienen en el ámbito profesional. Porque cuando hablamos de mantener la disociación hablamos de una persona que pudo estudiar, terminar una carrera universitaria, trabajar con gran “éxito” económico y social en la City londinense, casarse y tener un hijo, incluso más adelante fingir su rehabilitación lo suficiente para poder ser dado de alta de varias instituciones psiquiátricas. Y él menciona dos momentos en que esa disociación se volvió imposible de sostener. El primero, cuando habló por primera vez de las violaciones a una terapeuta desconocida en una asociación de ayuda a niños y niñas abusados, que le instó a que hablara con su mujer. Y una vez que habló, que nombró, no hubo vuelta atrás. Una vez más la voz de la víctima.

El otro momento es el nacimiento de su hijo, y especialmente cuando éste llega a la edad que él tenía cuando comenzaron las violaciones. Es muy común que esto suceda en las historias de abuso sexual infantil oculto, disociado o incluso olvidado. Describe de una manera increíble como para él el amor a su hijo va de la mano con el terror por saberse incapaz de protegerle de cosas como las que él vivió. Cosas que para quien no fue víctima pueden ser una posibilidad teórica, para él son una certeza. Ocurren. A él le pasaron. Y nadie pudo o supo verlo. Del mismo modo le puede pasar a su hijo. El pasaje en el que describe los interrogatorios a los que sometía a las directoras de las escuelas infantiles donde pensaban llevar al niño (“¿contratan ustedes profesores del sexo masculino?, ¿llegan a quedarse solos con los niños?, ¿hay alguna zona del colegio que no cubran las cámaras de seguridad?”…) es tan gráfico como angustiante. Describe la infancia como un territorio lleno de peligro, dolor y terror. Y a eso le añade la culpa por haberlo traído a este mundo. La simple posibilidad del daño a su hijo le resulta insoportable. Y del mismo modo, la certeza del daño que él mismo está haciendo a su hijo con su desequilibrio es una de las motivaciones básicas para no suicidarse, pedir ayuda y seguir con el tratamiento terapéutico. El dolor de su hijo y la música lo salvan.

Pero para mí Instrumental es sobre todo un libro lleno de AMOR A LA VIDA. Lo dice en su contraportada, pero es que es cierto. Solo desde un amor a la vida inmenso se puede no solo sobrevivir sino desarrollarse, salir del alcohol, las drogas, la medicación, los ingresos psiquiátricos y amar, ser padre, ser concertista, ser amigo y escribir este libro. Ese amor a la vida que anidaba en ese niño de cinco años, y que alguien, el profesor Lee (no olvidemos los nombres y los rostros de la tortura) aplastó bajo una losa de dolor, terror y culpa. Llegar a ser un concertista brillante de un modo autodidacta para mí tiene tanto o más valor que lograr volver a amar a otra persona, o salir del alcoholismo después de vivencias como las que narra. El valor del amor a la vida, a la música, a un hijo o a una persona. El amor es la fuerza. Y en la historia de James Rhodes, él supo ver y anclarse a ese amor (una pieza de música, un abrazo de su hijo, una llamada de un amigo…).

Porque ahí enlazo con algo que él menciona al principio y al final del libro sobre todo, como la pieza musical que abre el primer y último capítulo del libro: sus cinco personas. Su madre, su novia, su hijo, su mánager y su mejor amigo. Los psicólogos lo llamamos guías de resiliencia. Esas personas que no se van, que abren la puerta a las cuatro de la mañana, que abrazan el llanto, incluso la autocompasión y la estupidez en casos, que abren su corazón una y otra vez a la persona cuando él es capaz de acercarse, los que están suficientemente cerca para ser los hilos de amor, de sostén, de esperanza. Porque el terror anula la capacidad de sentir, ver y esperar un mañana. Y alguien tiene que prestar ese mañana y creer por los dos. James Rhodes es quien es por su fuerza, y por el amor recibido. Y como bien le dice en un momento del libro al profesor que le violó, “al final gané”.

Nuestra responsabilidad radica en ser amor, esperanza y justicia para tantos y tantos y tantos otros silencios.

Leed Instrumental, James Rhodes lo merece. Y todos los demás niños y niñas víctimas (incluyendo los que anidan dentro de personas ya adultas hoy) también.

Pepa Horno

“La Casa del Mar en Calma”, cuento para niños y niñas víctimas de violencia de género

Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Y como en anteriores ocasiones, desde Espirales CI queremos aprovechar la oportunidad para visibilizar a los niños y niñas víctimas de la violencia de género y demandar una atención ajustada a sus necesidades y características específicas.

baner_la_casa_del-marPero no siempre podemos hacerlo trayendo un material tan sensible como este cuento. La Casa del Mar en Calma es un cuento escrito por Itzíar Fernández Cortés, psicóloga especializada en atención a mujeres y niños y niñas víctimas de la violencia de género e ilustrado por Lorena Zamora. Ha sido promovido y financiado por la Asociación de Mujeres Opañel.

He tenido el privilegio de escribir el prólogo para el cuento. El cuento explica a los niños y niñas que llegan a un centro de acogida de emergencia del sistema de protección cómo es el centro, qué va a ocurrir en él y nombra las emociones que los niños y niñas pueden estar viviendo en esos momentos.

Este cuento es una herramienta tan necesaria como escasa hasta ahora. Herramientas que se desarrollen adaptadas a las necesidades específicas de los niños y niñas víctimas de la violencia de género, a su lenguaje y su comprensión. Como digo en el prólogo, “Hace falta una delicadeza infinita, muchas horas de observar y escuchar a estos niñas y niños y a sus madres, ternura a raudales y preservar la mirada de su niña interior” para escribir un cuento así. Desde aquí reiterar mi enhorabuena por un trabajo como este y mi agradecimiento por escribirlo, ilustrarlo y publicarlo.

violencia_de_genero_canariasY enlazado con este queremos desde Espirales CI difundir otro material donde recogen parte del trabajo que yo he desarrollado sobre este tema y que me parece una guía completa para abordarlo. Es la Guía de atención a los menores víctimas de la violencia de género del Instituto Canario de Igualdad, un manual de intervención detallado y completo que desde su mismo título reconoce a los niños, niñas y adolescentes (aunque siga llamándolos erróneamente menores) como lo que son: víctimas directas de la violencia machista.

Celebrar un día como este hablando de los recursos que desde diversos ámbitos profesionales y geográficos se están desarrollando para atender a sus víctimas, mujeres y niños y niñas, es sin duda el mejor homenaje que se les puede hacer, dentro del dolor y la injusticia que la violencia machista implica.

Pepa Horno

Guías para las familias de prevención e intervención ante la violencia de género entre adolescentes

La violencia en las relaciones entre adolescentes es una problemática en la que trabajamos desde Espirales CI hace años. En este tiempo, hemos sido testigos de un cambio claro en su abordaje. La violencia que se da entre adolescentes en sus diferentes formas es uno de los ejemplos más claros de cómo se ha logrado incrementar la sensibilidad social e institucional hacia una realidad.

Porque la violencia siempre estuvo presente en los colegios pero se actuaba de forma muy diferente ante ella, desde la normalización o banalización de la misma como “cosas de niños” hasta la negación de la problemática en cualquiera de sus formas por parte de los equipos docentes y directivos y de las propias familias. Hemos pasado de tomar como indicador de calidad de un centro el hecho de que “no parecieran existir casos de violencia” a entender como indicador de calidad el hecho de que el centro desarrolle programas de promoción de la educación afectivo-sexual, la igualdad, la convivencia o la mediación en conflictos, entre otros. Esta evolución desde la negación al afrontamiento positivo habla de un cambio de percepción social y de una implicación institucional en la misma.

Pero uno de los aspectos menos abordados de esta problemática es el trabajo con las familias. Se trabaja, en mayor o menor medida dependiendo del centro, dentro de los centros escolares, pero el trabajo con las familias sigue siendo una cuestión pendiente, como también lo es en gran medida la implicación de las familias en las actividades y los programas que desde los centros se promueven para abordar estas problemáticas. Sin embargo, cuando se presentan los casos, el trabajo coordinado entre el centro, la familia y los servicios sociales, de salud y/o policiales son la clave en la atención a las víctimas y a los agresores o agresoras, a los que no olvidemos que en estos casos estamos obligados a atender del mismo modo que a las víctimas. Y con ellos y ellas, a sus respectivas familias.

Los materiales que difundimos hoy son herramientas clave para paliar esta ausencia de estrategias que tienen las familias cuando han de abordar la realidad de que sus hijos o hijas estén inmersos en una situación de violencia. Tienen valor en sí mismos porque abordan justamente la angustia de las familias, e intentan de forma clara y concisa darles unas estrategias básicas de actuación.

Por un lado dos materiales centrados en la violencia de género en las relaciones amorosas entre adolescentes. La Guía para madres y padres con hijas adolescentes que sufren violencia de género conjuntamente con este otro material: El novio de mi hija la maltrata: ¿Qué podemos hacer?, elaborados ambos por Juan Ignacio Paz Rodríguez y Paola Fernández Zurbarán y publicados por el Instituto Andaluz de la Mujer.

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Ambos materiales recogen pautas de actuación para las familias que sospechan o tienen pruebas de que su hija esté siendo víctima de violencia de género por parte de su pareja. Dan pautas sobre cómo hablar con ella sobre el tema, los indicadores de gravedad de la situación, el trabajo coordinado con el centro y el acompañamiento emocional que han de brindar a su hija en el proceso de romper con la pareja violenta y reconstruirse como persona, sanando el daño que la violencia de género haya dejado en ella. Reconstrucción que implicará necesariamente a su familia.

Como parte del deber de protección hacia nuestros hijos e hijas, las madres y padres más que nunca debemos conocer y estar presentes en las redes afectivas y relacionales de nuestros hijos e hijas. Esperamos que estos materiales sirvan a las familias que nos seguís y a los profesionales que tenéis contacto cotidiano con las familias para incorporar herramientas prácticas para prevenir y afrontar esta realidad.

Pepa Horno

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