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Web Infancia en Datos: un pequeño gran paso

El pasado mes de septiembre el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) y UNICEF Comité Español presentaron en un acto público y sobrio, pero no por ello exento de gran importancia, la página web Infancia en Datos.

infancia_en_datosSe trata de una web que permite acceder a un sistema de indicadores de bienestar infantil por sexo, edad y origen en España y en las Comunidades Autónomas. Dicho sistema consta de 7 dimensiones, 25 componentes y 47 indicadores extraídos de las fuentes oficiales disponibles, incluyendo indicadores subjetivos en el análisis del bienestar social de los niños, niñas y adolescentes. La web también cuenta con una sección que recopila toda la legislación vigente en materia de infancia y adolescencia aunque, dos meses después del lanzamiento de la web, aún se encuentra en fase de construcción. Por su parte, la pestaña de documentación remite a fuentes estadísticas nacionales y autonómicas, documentos e informes periódicos y a entidades de la sociedad civil de referencia por sus estudios o activismo a favor de los derechos de la infancia.

Los impulsores de esta iniciativa, la Dirección  General de Servicios para la Familia y la Infancia adscrita al MSSSI y Unicef destacaron que se trata de una herramienta de transparencia que permitirá a todas las ciudadanas y ciudadanos hacer un seguimiento de las políticas públicas que afecten a la infancia.

La web tiene el mérito de reunir todos los datos disponibles de manera sistematizada según unos indicadores de bienestar y va a ser de gran ayuda a los profesionales de distintos ámbitos, especialmente en ahorro de tiempo, que necesiten consultar datos sobre infancia a fin de orientar mejor su planificación e intervención. El manejo de la página es ágil, interactivo y agradable y permite varios formatos de consulta. Asimismo, hay un espacio para hacer comentarios o sugerencias, lo que abunda en la idea transmitida por Unicef durante el acto de que un sistema de indicadores es un proyecto vivo en permanente evolución que crecerá con las aportaciones de todos y todas.

Infancia en Datos sienta las bases para poder seguir la recomendación que el Comité de Derechos del Niño – órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por los Estados Parte- hizo a España en sus Observaciones Finales de 2010 para que reforzara su mecanismo de reunión de datos. En este sentido, se trata de un primer paso crucial. No obstante, navegar por la web pone de manifiesto la ausencia en España de datos importantes de la realidad de la infancia y la adolescencia así como la disonancia entre Estado y comunidades autónomas y entre éstas en cuanto a la metodología, tipo de indicadores y periodicidad en la recopilación de datos. Y tal ausencia sólo es atribuible a las autoridades públicas. Ya en 2010 el Comité de Derechos del Niño había aludido con preocupación al “enfoque fragmentado de la reunión de datos, que no abarca todas las esferas incluidas en la Convención y se realiza de manera desigual en los planos regional y nacional”.

En un Estado en el que las principales competencias que atañen a la infancia –aunque no todas- están descentralizadas, es absolutamente indispensable contar con un sistema de datos desagregados, coherentes y comparables a fin de que las distintos niveles de la administración puedan tomar las decisiones más adecuadas de manera informada y basándose en un diagnóstico cabal de la realidad de la infancia y la adolescencia. Asimismo, es clave la coordinación entre las comunidades autónomas y entre las instituciones de una misma comunidad para registrar todas las vulneraciones de derechos que en ella ocurran y armonizar los estándares de calidad en la atención a los niños y niñas.

Sólo de este modo podrá conocerse mejor los problemas que afectan a los niños, niñas y adolescentes y visibilizarse las desigualdades y desequilibrios entre los territorios. Además, los datos permiten a la sociedad tomar consciencia del valor y lugar que ocupa la infancia y constituyen una herramienta muy valiosa para sensibilizar a la opinión pública. Por otra parte, la transparencia invita a adultos y niños a participar y a proponer acciones. Sin olvidar que las estadísticas –y de ahí tal vez su escasez- son requisito previo indispensable en la elaboración del presupuesto para la implementación de una ley, plan o protocolo…

Parte de esa carencia de datos estadísticos a todos los niveles administrativos está estrechamente relacionada con la falta de mecanismos de denuncia gratuitos, anónimos, accesibles y conocidos a disposición de los niños, niñas y adolescentes, independientemente de su situación, de su edad y del lugar dónde se produzca la vulneración de derechos. Empezando por las estructuras públicas con las que la infancia y adolescencia entra o puede entrar en contacto y que a veces son perpetradoras de violencia. Denuncia, identificación de casos, prevención, protección de derechos y recolección de datos van de la mano y se retroalimentan.

La falta de estadísticas sobre los hechos que afectan a la infancia implica la invisibilidad y absoluto desconocimiento de los mismos y, por ende, su perpetuación. En el ámbito de la protección, Espirales ha venido reivindicando la necesidad de que los organismos públicos inviertan en el diseño de un sistema que permita identificar a los grupos vulnerables y poner en marcha políticas de prevención de la violencia. Acotar las estadísticas a las distintas manifestaciones de la violencia física, psicológica y sexual (bullying, sexting, grooming, suicidios, homicidios, revictimización, violencia institucional, desahucios, etc.) equivale a tomar medidas adecuadas y específicas para impedir que ocurran. Conocer los hechos equivale a medio y largo plazo a la disminución del número de víctimas.

Dado que la web sólo ofrece los datos disponibles y que los registros de maltrato no están armonizados y son de carácter voluntario a nivel autonómico, la dimensión de protección queda difuminada y muy parcialmente reflejada, dejando fuera un elevado número de casuísticas. Aunque tal vez precisamente en este punto resida el potencial de incidencia de Infancia en Datos: poner en evidencia todo aquello que queda por hacer y animar a todas las partes implicadas a subsanar las carencias. Los beneficios de conocer la realidad a través de los datos para el bienestar de la infancia son inconmensurables pero afinar en las estadísticas significa, ineludiblemente, una apuesta institucional rotunda dedicando recursos económicos, humanos y tiempo.

Como ya ha señalado Espirales CI en otras ocasiones, también sería deseable modificar el enfoque de registro. Actualmente, la recolección de datos se centra en el autor o autora del hecho y se basa en los casos de violencia que acaban siendo judicializados o que pasan por el sistema de protección o los cuerpos de seguridad del estado. ¿Qué sucede entonces con los casos de acoso escolar, o de violencia a través de la red no detectada por las unidades especializadas, o los hijos e hijas de víctimas de trata, o los suicidios, los niños y niñas desahuciados, etc.? La vida de los niños, niñas y adolescentes transcurre en un amplio abanico de lugares y en todos ellos pueden ocurrir vulneraciones, por lo que los datos deben proceder de todos esos espacios.

Cambiar el foco hacia la víctima y que los registros fueran de obligada cumplimentación con una metodología equiparable y homologable haría posible contabilizar todos los casos. Y sobre todo, contribuiría a que en nuestro país no haya ninguna niña o niño sufriendo en silencio. Ninguno más a quien el estado no atienda por no haber puesto los medios de identificación necesarios. Y las estadísticas no deberían detenerse en la identificación sino que deberían hacer seguimiento de cómo se ha ayudado a la víctima y le han sido restituidos sus derechos. No hay política completamente implementada sin evaluación y no hay caso bien registrado sin saber si hubo intervención, rehabilitación y reparación del daño.

Para garantizar la sostenibilidad de un sistema de recogida de datos eficaz, es necesario un compromiso institucional y político sin fisuras a largo plazo tanto en la aplicación del sistema como en su constante actualización. Infancia en Datos es sin duda un pequeño gran paso hacia la protección de los derechos de la infancia. Podría ser la primera pieza de un engranaje de prevención y protección de derechos que vayamos construyendo los profesionales de la infancia mano a mano con políticos y todos los actores relevantes y, sobre todo, con los niños y niñas de nuestro país.

Áurea Ferreres

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