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El mundo que ven nuestros hijos e hijas

La familia es el ámbito donde los niños y niñas generan sus primeros vínculos afectivos y comienza su proceso de socialización (adquieren conocimientos, valores, modelos que moldean su manera de actuar, sentir y pensar).

En ella, los padres, madres, cuidadores y cuidadoras cumplimos un rol fundamental en el desarrollo del niño o la niña, no sólo por proporcionarles los cuidados que ellos necesitan sino también por los valores, expectativas o anhelos que trasmitimos a nuestros hijos e hijas.

Los roles y las conductas que asumimos y realizamos los adultos sirven de espejo para crear la imagen que los niños y niñas van obteniendo del mundo que les rodea. Más que lo que decimos, son nuestras acciones las que realmente influyen en el proceso de socialización. Por eso, si deseamos que nuestros hijos nos ayuden a construir un mundo mejor somos nosotros los que debemos transmitir a través de nuestra actitud esa posibilidad de cambio.

En ese sentido, queremos compartir el video “Una pregunta similar es hecha a padres y a sus hijos y las diferencias son espléndidas” (es la versión subtitulada en castellano del video de Colisão Filmes Ainda dá tempo, “Todavía da tiempo”), que nos hace reflexionar sobre las diferentes visiones que tienen los adultos y los niños sobre el mundo en que vivimos y como podemos llegar a limitar los sueños de nuestros hijos si no creemos que puedan convertirse en realidad.

Si queremos que un niño aprenda a soñar, los adultos debemos trasmitirles confianza en ese sueño y creer sinceramente en la capacidad que ellos tienen para realizarlo. Por eso, es importante mostrarles a través de nuestras acciones que somos capaces de cambiar las cosas y que somos coherentes con lo que decimos, pensamos, anhelamos y hacemos. Como dice el video: “¿Cómo se volverán realidad los sueños de tus hijos si ese mundo mejor no existe?”.

Espero que sea de vuestro agrado.

Lucía

Valoración de la gravedad de las situaciones de riesgo y desamparo de la infancia

La protección ha sido un concepto cuya definición ha ido evolucionando conforme la investigación y el conocimiento sobre el desarrollo infantil se incrementaba, al mismo tiempo que la consciencia social e institucional sobre la importancia de una intervención temprana y la responsabilidad de los Estados como garantes de dicha protección. No hace muchos años pegar a un niño para ponerle límites era una manera de educarle, pero hoy, por suerte, se considera una violación a sus derechos en muchos países y sociedades. En ese sentido, la definición de protección ha tenido que ser reforzada para evitar los sesgos de las costumbres y normas sociales de cada país, tomando como base la Convención sobre los Derechos del Niño, sus Protocolos Facultativos y los comentarios generales del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas en esta temática.

Además se han realizado varias acciones para visibilizar y cuantificar esta problemática (estudios, indicadores, estadísticas, etc.) y se ha profundizado en la definición de “Protección” a través de la categorización de las diferentes formas de violencia, sobre todo para aquellas menos visibles como pueden ser el maltrato psicológico o la negligencia, y de la identificación de los tipos de situaciones en los que los niños y niñas puedan estar en riesgo o desprotección.

Pero, ¿cómo se puede medir la gravedad de la violación de este derecho? ¿Cómo delimitar, por ejemplo, conceptos como “riesgo” o “desamparo”? ¿Cuándo debe intervenir el Estado? Estas preguntas han sido los causantes de intensos debates dentro de las instancias gubernamentales de protección y organizaciones de la sociedad civil, ya que no decidir correctamente una intervención puede generar consecuencias negativas en el desarrollo de muchos niños y niñas.

Para brindar más herramientas a la toma de decisión, desde Espirales CI queremos difundir la publicación Valórame: instrumento para la valoración de la gravedad de las situaciones de riesgo, desprotección y desamparo de la infancia en Andalucía del Observatorio de la Infancia de Andalucía.

Este material refleja los indicadores de detección, evaluación e intervención que se sigue en el sistema andaluz de protección a la infancia. Establece diferentes categorías o niveles de gravedad de la situación de desprotección del niño o la niña (moderada, grave y desamparo), y brinda criterios e instrumentos para valorar la gravedad de las situaciones de riesgo. No solo se ha desarrollado para el diseño de los programas de intervención directa con los niños y niñas sino para definir todo el proceso de intervención a partir del momento que se detecta un niño o niña en una posible situación de riesgo o de desprotección.

Lucía

La sexualidad es parte de la vida

Algunas tardes, cuando voy al parque con mi hija, me encuentro con una pareja de no videntes y sus dos hijos. Me parece de una gran valentía decidir ser madre y padre sin poder ver, desafiando todavía más miedos que son comunes a todos nosotros, madres y padres, como puede ser que se pierdan, se caigan o se hagan daño. Por suerte, cada vez resulta menos asombroso ver las personas con discapacidad desarrollando actividades de la vida diaria con plena normalidad, superando las barreras que la sociedad ha impuesto a esas personas.

También me alegra pensar que esas personas hayan podido formar una pareja, tener hijos, ser una familia sin verse condicionados por su discapacidad. Su imagen de paternidad/maternidad desarrollada de forma plena, acompañando a sus hijos al parque como cualquier padre o madre, me hace reflexionar sobre la importancia que tiene para todas las personas la educación sexual, y cómo esta influye en nuestra identidad.

Desde que nacemos somos seres sexuados, y el desarrollo de nuestra sexualidad (y no me refiero a las relaciones sexuales) condiciona nuestra visión de nosotros mismos, nuestra identidad, cómo nos relacionamos con los demás y nuestro bienestar. También nos permite reconocer nuestros sentimientos, cuándo nos sentimos bien o no estamos cómodos con una situación o persona, siendo un elemento protector ante situaciones de abuso o violencia.

Si en la mayoría de las sociedades todavía sigue siendo un desafío hablar y apoyar el desarrollo de la sexualidad en nuestros hijos, mucho más difícil es si ese niño o niña tiene una discapacidad. Los miedos, los tabúes, las dificultades para encontrar las palabras y gestos apropiados se multiplican por la forma que tenemos los padres y madres de entender la capacidad de desarrollo sexual o sexualidad de nuestros hijos e hijas.

Desde Espirales CI pensamos que el derecho a una educación sexual debe ejercerse desde los primeros pasos sin importar la condición, ya sea de sexo, etnia o discapacidad, entre otras. Por eso, queremos difundir este material para padres y madres, llamado “Es parte de la vida” elaborado en Uruguay por el Instituto Interamericano de Discapacidad y Desarrollo Inclusivo junto al Programa de Educación Sexual de la ANEP, UNFPA e UNICEF.

La publicación contiene algunos conceptos básicos sobre educación sexual, sexualidad y género, promueve el rol de la familia y brinda consejos y recomendaciones para trabajar la educación sexual con los niños y niñas con discapacidad física y mental.

Trabajar la educación sexual de los niños y niñas con discapacidad es una herramienta imprescindible para la inclusión y para el fomento de su pleno desarrollo.

Lucía

Guía para encuestas de conocimientos, actitudes y prácticas en protección

Durante años he estado trabajando en programas de Cooperación orientados a la protección contra todo tipo de violencia contra la infancia. En todo ese tiempo, he aprendido que uno de los elementos necesarios para poder combatir este flagelo, es conocer y entender con la mayor profundidad posible las pautas y prácticas sociales arraigadas en las comunidades o sociedades donde trabajamos, para poder modificarlas en pos del bienestar de los niños y niñas.

Influir y proponer cambios en las pautas sociales, de por sí ya es un proceso complejo y lento. Si a esto le sumamos que dichos cambios están relacionados con los temas de protección contra la violencia, nos encontramos con mayores dificultades ya que son escasos los recursos metodológicos adaptados para recopilar datos, realizar el seguimiento de la intervención y medir el cambio o el impacto final en el bienestar de la infancia.

Por eso desde Espirales Consultoría de Infancia comparto la publicación de la guía Encuestas de Conocimientos, Actitudes y Prácticas en el ámbito de la Protección de la Infancia (CAP) elaborada por la Iniciativa de Protección de Save the Children, y en cuya adaptación al castellano he trabajado, ya que es un método utilizado con éxito en otros campos, como el de salud, y esta adaptación a los temas de protección permitirá contar con nuevas herramientas para obtener datos cuantitativos sobre  lo que sabe, siente y cómo se comporta una población específica en relación con los temas de protección de la infancia.

Además, esta guía brinda orientación para decidir si es una buena herramienta a utilizar o no en los diferentes contextos, señala consejos y experiencias concretas, y ofrece criterios para asegurar la calidad de los datos y la participación de los niños, niñas y adolescentes.

Solo conociendo los conocimientos, actitudes y prácticas en relación a los temas de protección, se podrá conocer la magnitud del problema que se pretende abordar y contar con la información necesaria para diseñar acciones pertinentes y eficaces en los programas de intervención, en las campañas de sensibilización, en el trabajo de incidencia política, movilización social, y finalmente lograr el objetivo último que es evitar todo tipo de violencia contra la infancia y la adolescencia.

Lucía

Tercer Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a un procedimiento de comunicación

Desde Espirales Consultoría de Infancia celebramos la ratificación por parte del Gobierno español del tercer protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Este protocolo es un gran paso dentro del marco internacional de los derechos humanos de los niños. En primer lugar, amplía y fortalece el reconocimiento de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos ya que permite que ellos mismos y sus representantes realicen directamente denuncias ante el Comité de los Derechos del Niño sobre violaciones a sus derechos, siempre y cuando las instancias legales a nivel país se hayan agotado o que los mecanismos regionales o  nacionales sean insuficientes. En este sentido, el protocolo promueve 3 de los principios básicos de la Convención: participación infantil, interés superior del niño y no discriminación.

En segundo lugar, fortalece la representación y funciones del Comité de los Derechos del Niño y la obligación de los Estados a tener en cuenta sus decisiones. Con este protocolo no será necesario esperar los 5 años de presentación de los informes país para que el Comité de expertos dicte recomendaciones sobre vulneraciones de los derechos del niño, sino que a través de las quejas o denuncias recibidas el Comité podrá emitir recomendaciones  (entre las que se incluyen rehabilitación, indemnización o peticiones para acusar a los autores del hecho) al Estado en cualquier momento.

En tercer lugar, el protocolo cubre el vacío de protección existente, siendo la Convención sobre los Derechos del Niño el único tratado internacional de derechos humanos que no cuenta con un  procedimiento de comunicación que garantice la exigibilidad del mismo.

Hasta la fecha, 36  países han firmado el protocolo y solo 5 han ratificado (Tailandia, Gabón, Alemania, Bolivia y España). Se requiere de un mínimo de 10 ratificaciones para que entre en vigor.

Desde Espirales CI agradecemos al Estado español ser uno de los primeros países en ratificar el protocolo y esperamos que el compromiso asumido se plasme en  soluciones y mecanismos adecuados para garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en nuestro Estado.

Descargar el Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a un procedimiento de comunicación.

Esperamos que os resulte de interés.

Pepa, Javier, Lucía y David

Por una recuperación con rostro humano

El reciente informe publicado por UNICEF Por una recuperación con rostro humano aporta un análisis sobre el impacto de las crisis y de las políticas económicas (o de ajuste) en la poblaciones más vulnerables, como es la infancia y adolescencia.  Además brinda alternativas para evitar la  desprotección social y paliar los efectos negativos de la crisis en la poblaciones empobrecidas.

En estos momentos tan críticos, y donde las políticas de recorte social perjudican a miles de personas, este informe contribuye al debate incorporando factores sociales,  y no sólo los económicos y financieros,  dentro de las políticas de recuperación.  Además, enfatiza  la importancia de la voluntad política y las prioridades sociales de los países como factores fundamentales  para buscar soluciones equitativas y sostenibles ante la crisis económica, tomando en cuenta sus obligaciones expuestas en los tratados internacionales (como  la Convención sobre los Derechos del Niño) y compromisos de Cooperación Internacional.

Desde Espirales CI recomendamos su lectura porque coincidimos con UNICEF en que las soluciones ante la crisis deben significar una recuperación para las personas, en especial la infancia y familias en situación de pobreza. Las privaciones que padezca la infancia y adolescencia tendrán impactos negativos e irreversibles a mediano y largo plazo, no sólo en sus capacidades como personas, sino como sociedad. La inversión en la infancia es fundamental para mejorar el capital humano y la productividad de los países, y si no se actúa a tiempo para fomentar el desarrollo humano sostenible tanto de las generaciones actuales como futuras, no sólo no se romperá el ciclo de la pobreza y de la desigualdad, sino también se amenazará la promesa de una vida digna para todos los seres humanos establecida en el marco de los derechos humanos.

Lucía

Derechos Humanos

En varias ocasiones he escuchado decir a algunas personas que no se puede hacer nada cuando el Estado no cumple con sus obligaciones como garante de los Derechos Humanos. Sin embargo, el marco del Derecho Internacional de los Derechos Humanos ha modificado la visión de las relaciones Estado-ciudadanos, ampliándolo a una esfera más global y un tema de interés internacional.

Cuando hablamos de Derechos Humanos, hablamos de una creencia en la dignidad intrínseca del ser humano, y de un pacto social entre los Estados y los ciudadanos. Para entender esta creencia tenemos que remontarnos en la historia:

Antes de la Segunda Guerra Mundial, el Derecho Internacional servía para regular las normas de relación entre Estados, por lo tanto hasta ese momento los Estados eran considerados los sujetos de los derechos internacionales. En cambio, las relaciones entre los Estados y sus ciudadanos se regían por las regulaciones internas de cada Estado. Luego de conocer las atrocidades y abusos cometidos por los Estados durante la Segunda Guerra Mundial (en muchos casos contra sus propios ciudadanos), se comenzaron a cuestionar los límites de la soberanía de los Estados y se consolidó un acuerdo internacional entre Estados que pretendía asegurar la paz, evitar conflictos, establecer un orden público internacional para el bien de la humanidad y reconocer a los individuos como receptores de protección y sujetos del Derecho Internacional.

En 1948, luego de la creación de las Naciones Unidas, se redacta la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo Preámbulo establece que “ la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Esta Declaración brinda el marco de cómo los Estados deben tratar y respetar a sus ciudadanos, convirtiendo dicha relación en una cuestión de preocupación internacional y desvinculándola de su carácter interno, monopolizado hasta entonces por la soberanía del Estado.

Esto no implica que los Estados no deben asumir deberes y obligaciones, al contrario. Al reconocer a las personas como sujetos de derechos, se comprometen a respetar, proteger y garantizar dichos derechos: mediante la ratificación de los tratados internacionales, los gobiernos se comprometen a establecer medidas y leyes acorde a dichos tratados, brindando un sistema jurídico interno de protección de los derechos humanos. Pero en aquellos casos en los que los procedimientos jurídicos internos no velen por el cumplimiento de los derechos humanos, el Derecho Internacional brinda mecanismos y procedimientos a escala regional e internacional para atender esas violaciones de derechos humanos, tanto a nivel individual como grupal.

Por lo tanto, el Derecho Internacional, a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (y posteriormente a través de sus tratados y Convenciones internacionales), reconoce la condición humana en su conjunto y la dignidad de la misma, asumiendo que los Derechos Humanos son inherentes, inalienables, universales, indivisibles e interdependientes a todos los seres humanos, y por lo tanto todas las personas, sin importar su edad, etnia, género, nacionalidad, religión, etc., son merecedores de protección jurídica tanto a nivel nacional como internacional (más información en la Oficina de Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas).

Desde Espirales CI trabajamos para reforzar los mecanismos que contribuyen a los Estados lograr el cumplimiento de los Derechos Humanos en general y de los Derechos del Niño es particular, y colaboramos con otros actores claves, como organizaciones de la sociedad civil y empresas, para que incorporen el Enfoque de Derechos Humanos en su trabajo. Entendemos que no es posible pensar un cumplimiento pleno de derechos sin que los ciudadanos se reconozcan como sujetos de derechos y como responsables de cumplir sus obligaciones en pos de velar por la dignidad humana.

Lucía

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