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Café con autor sobre “Metáforas para la consciencia”

El pasado 3 de noviembre de 2021 tuve la oportunidad de reencontrarme en las charlas de Café con Autor que promueve la Editorial Descleé De Brouwer y dinamiza Bruno Moioli para hablar del último libro que he publicado: Metáforas para la consciencia.

Y a veces pasa que un encuentro resulta significativo, especial por algún motivo. Con este libro está pasando desde el principio porque todo lo que organizamos a su alrededor acaba adquiriendo esa profundidad. Metáforas para la consciencia nació con la vocación de ser un libro regalo, un libro que apetezca difundir y compartir, que a una le nazca regalar a la gente que quiere bien. Es un libro pequeño, de lectura fácil. Pero en cierto modo engaña, porque cada frase está pensada y cada ilustración de Zaida Escobar se te adentra en el alma. Lo escribí como un regalo, y desde que lo publicamos, está siendo un regalo para mí.

Con este encuentro sucedió, y acabó siendo un espacio conmovedor. Por eso creo que merece ser visto. Así que aprovecho que ya está colgado en formato abierto para que difundirlo desde aquí. Espero que os guste.

Pepa Horno

Premio Buen Trato a la Infancia Dr. Pedro Gómez Bosque de la Asociación REA para Pepa Horno

Hoy escribo para dar las gracias a la Asociación REA por el honor de concederme el Premio Buen Trato a la Infancia Dr. Pedro Gómez Bosque 2021.

Siempre me he sentido una privilegiada en mi trabajo porque en él ocurren dos cosas que no suelen pasar fácilmente en otros ámbitos profesionales. Por un lado, recibes los “ecos” de tu trabajo. Muchas personas me escriben, me paran por la calle o se me acercan al acabar un curso o una conferencia para contarme lo que mi trabajo, mis cursos o mis libros han significado en sus vidas. Cuando lo hacen me quedo callada y emocionada, les abrazo porque no encuentro otra forma de explicarles lo importantes que resultan para mí esos pequeños gestos. Hacen que el privilegio sea doble, no solo tu trabajo tiene sentido sino que puedes comprobarlo de primera mano. Y el sentido es el mejor posible: el bienestar, la consciencia y la paz de alma de las personas con las que trabajo directamente y de los niños, niñas y adolescentes que, de un modo u otro, están bajo su cargo.

Y la segunda cosa maravillosa que pasa en mi trabajo es que puedes ver lo mejor del ser humano. A lo largo de los años trabajando con personas que sufren y con equipos que tienen en sus manos el alma de niños, niñas y adolescentes que sufren, he conocido personas extraordinarias. Mucha gente me pregunta cómo puedo trabajar en este ámbito en el que, sin duda, se ve la cara más horrible de lo que el ser humano es capaz de hacer. Y la razón es que también se ve la más hermosa. La veo en los rostros de los niños y niñas, de las personas en general cuando alivias su sufrimiento de alguna forma, cuando ves su valor, su coraje y su hermosura más allá del daño que han vivido. Pero la veo también en esa red inmensa de personas que he encontrado en todos los países luchando por cambiar las cosas. Personas que se conmueven hasta el llanto por el dolor de los niños, niñas y adolescentes a los que atienden y son capaces de entender ese llanto como una muestra de fortaleza emocional y rigor profesional. Personas que construyen redes, redes que cambian la vida de las personas y las comunidades. Ellos son mi razón para la esperanza. Una razón nada utópica, porque está tejida de retazos de realidad.

La junta directiva de la asociación REA son parte de esa red. Son de esas personas que no se rinden. Personas que pudiendo dedicarse a otra cosa, eligen emplear su tiempo, su conocimiento, su alma y sus recursos para promover el buen trato a la infancia y adolescencia. Personas que me hacen sentir acompañada en este camino que a veces puede ser tan inhóspito. De las que me recuerdan que tiene sentido y me hacen mejor profesional y mejor persona.

Pero en un premio hay algo más. Y es que el reconocimiento te llega públicamente. No es solo ese mail personal, o esa llamada, o esa persona que te para en la calle. Es que te eligen para darte un reconocimiento público a tu trabajo. Y esa elección pública me parece un regalo inmenso y un honor del que espero hacerme merecedora.

Por eso, aunque ya se lo he dicho en privado, vaya desde aquí públicamente mi agradecimiento.

Un abrazo conmovido,

Pepa Horno

Artículo “Definiendo la consciencia” de Pepa Horno para la iniciativa “Renovando desde dentro”

Uno de los pilares de la filosofía de Espirales CI es la generación de redes. Trabajar en red te hace crecer como profesional y como persona. Pero luego hay redes y redes. De vez en cuando te llega el regalo de estar en un grupo de trabajo con profesionales a los que sientes a menudo como mejores que tú, profesionales que te retan, te impulsan, te impelen. Con los años he aprendido que no sólo han de ser profesionales a los que admire por su nivel profesional. Tienen que ser personas a las que admire por su calidad humana, su calidez, su honestidad y algo aún más raro: por su capacidad de ser generosos con su tiempo y su conocimiento. Qué difícil es encontrar profesionales que compartan lo que hacen y cómo lo hacen, que entiendan ese compartir como lo entendemos en Espirales CI, como nuestra forma de devolver a la vida tanto como hemos recibido.

El grupo de profesionales de “Renovando desde dentro” se incluye entre este grupo de profesionales, esos que me hacen mejor persona y mejor profesional. Porque luego empezamos a conversar y, como si nada, acabas comprometiéndote a una pequeña locura, nada más y nada menos, que a tratar de definir lo que es “consciencia”. Esa palabra mantra que se ha convertido en piedra angular de nuestra intervención profesional, pero también de mi mirada al ser humano y su posibilidad de cambio desde la libertad.

Así que aquí comparto el enlace al artículo que ha resultado de ese reto. Se llama “Definiendo la consciencia”. He tratado de desarrollar los indicadores que yo uso para diferenciar una mirada, una intervención consciente en el rol educativo, de crianza o de cuidado. Indicadores que pueden usarse también en un proceso de mejora de la calidad profesional y de cambio organizacional.

Espero no salir demasiado mal parada del resultado. Y sobre todo, como siempre, espero que os pueda ser útil.

Pepa Horno

Presentación en Madrid y online del libro “Poniendo alma al dolor: intervención terapéutica con niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual infantil” el jueves 30 de septiembre de 2021

Invitación a la presentación del libro "Poniendo alma al dolor" en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid

Presentación presencial en Madrid y online del libro Poniendo alma al dolor: intervención terapéutica con niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual, con intervenciones de José Antonio Luengo, Decano de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, y de las autoras del libro: Pepa Horno (coordinadora), Elena González, Carmen Ruiz y Carolina Moñino. El acto será moderado por Nuria Mateos, Secretaria de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Fecha: jueves, 30 de septiembre de 2021 a las 19:00 (hora de Madrid).

Lugar: Colegio Oficial de la Psicología de Madrid
Cuesta de San Vicente 4, planta 5
28008 Madrid

La presentación será en formato presencial y online. El aforo tanto presencial como online es limitado y requiere inscripción previa en este enlace.

[Entrada original del 20 de septiembre de 2021, actualizada a 30 de septiembre de 2021, fecha de realización del evento].

Disponible el vídeo completo del evento en la cuenta de YouTube del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Presentación online de la publicación “Voces para el cambio. Guía para realizar consultas a niños, niñas y adolescentes en acogimiento residencial” elaborada por Pepa Horno y F. Javier Romeo para UNICEF España el 6 de octubre de 2021

Imagen de la convocatoria de la presentación de la guía "Voces para el cambio"Presentación online de la publicación Voces para el cambio. Guía para realizar consultas a niños, niñas y adolescentes en acogimiento residencial, elaborada por Pepa Horno y F. Javier Romeo para UNICEF España dentro de su programa de Ciudades Amigas de la Infancia.

Fecha: miércoles, 6 de octubre de 2021, de 10:00 a 11:30 (horario de Madrid).

Lugar: online.

Para inscribirse se puede hacer de forma gratuita en este enlace.

“Perdir perdón por no saber mirar y no querer ver” artículo de Pepa Horno para el programa BBK Family

Imagen del artículo en el blog de BBK FamilyEl artículo que me plantearon desde BBK Family era todo un reto. Hablar del perdón que como familias podemos pedirles a las víctimas de abuso sexual infantil, a los niños, niñas y adolescentes que lo están viviendo y no sabemos detectar aún, y al niño o niña interior que vive dentro de tantos hombres y mujeres a los que la sociedad no supo ver, a los que llamó enfermos, locos y mentirosos; enfermas, locas y mentirosas.

He tratado de hablar sobre esa sensación de temblor, de vacío, de fragilidad que nos invade cuando empezamos a ser conscientes de algo que hemos negado, minimizado o incluso ridiculizado. Y eso nos está ocurriendo como sociedad con la violencia contra la infancia y especialmente con el abuso sexual infantil.

Desde Espirales CI hemos hablado mucho de este tema, de cómo el cambio social es una realidad, de que la impunidad de los agresores y agresoras está empezando a disminuir y de cómo ese es el camino realmente eficaz para acabar con cualquier forma de violencia. No son las estrategias que ponemos en marcha con las víctimas ni con quienes agreden, sino la generación de un entorno seguro y protector creado por las personas que lo presencian o lo intuyen y deciden actuar. Es el silencio el que hace posible el trauma, como dice Begoña Aznárez, y acabar con ese silencio es condición imprescindible para erradicar la violencia.

Pero para romper ese silencio, la sociedad, las familias hemos de hacer un proceso de consciencia que duele. Ese proceso por el que docentes, cuando los formas, ponen nombres y apellidos, y sobre todo ponen cara a lo que les explicas. “Pero yo tuve un niño así el año pasado en clase“, “Eso lo hacía aquella niña…”. Ese proceso que hacen los vecinos y las vecinas cuando se descubre que un niño o niña ha sido abusado, o aparece asesinado, los que le vieron jugar en el parque, los que sus hijos compartían clase con él o con ella. Y pensamos en esa mirada triste, en aquellas ojeras, en aquella niña que vivía en un centro de protección y los educadores veían cómo siempre temblaba cuando se cerraba una puerta. La misma niña que les insultaba y decía “pasar de ellos”. Y en tantos otros rostros que empezamos a ver al aprender a mirar.

Pedir perdón supone honrar y nombrar el dolor de quien ha sufrido. Darle un nombre lo hace real. Por eso es necesario y legítimo. Y conlleva un compromiso. Una opción que no siempre llega, pero que como sociedad necesitamos para romper el silencio.

Hace años publiqué un artículo aquí en el que hablaba de dos fases del perdón: la integración afectiva de la experiencia vivida, su aceptación, y una segunda, la reconstrucción del vínculo. La primera es parte del proceso de duelo y recuperación. La segunda es una opción personal que nunca puede ser forzada ni puesta como condición en un proceso de sanación. Las víctimas de abuso sexual infantil tienen derecho a perdonar y a no perdonar y ambas pueden ser decisiones protectoras. Pero nunca deberán plantearse el perdón si no viven en una sociedad digna de confianza. Y, por el momento, solo estamos en el camino hacia serlo.

La consciencia nos lleva a saber mirar. Y ver duele. Pedir perdón es el primer paso para ser dignos de confianza.

Pepa Horno

“La mirada al espacio educativo: una propuesta de indicadores para evaluar las escuelas infantiles como entornos seguros y protectores”: artículo de Pepa Horno en la revista Aula de Infantil

El enfoque del trabajo de protección ha cambiado en los últimos años, pasando de entender la protección como la erradicación de cualquier forma de violencia contra los niños, niñas y adolescentes a un modelo integral que comprende la protección como la generación de un entorno seguro y protector que garantice el desarrollo pleno del niño o niña. Y el desarrollo pleno de un niño o niña va mucho más allá de su derecho a no sufrir ninguna forma de violencia.

Desde esta comprensión, la mirada al entorno cambia. El entorno pasa a ser un elemento constitutivo de la intervención que hacemos en cualquier ámbito. La intervención es una vivencia relacional que viene determinada también por el lugar donde tiene lugar. El lugar donde estamos otorga significado a la intervención. Y que dicho entorno sea seguro y protector pasa a ser la condición imprescindible para garantizar la protección de los niños, niñas y adolescentes.

Por ello, desde Espirales CI llevamos años ya impulsando un modelo de indicadores que sirvan para evaluar los entornos donde conviven niños, niñas y adolescentes para poder saber si son entornos seguros y protectores, así como para impulsar los cambios y mejoras necesarios para lograr que lo sean. Sus hogares, las escuelas, los espacios de ocio, los espacios del municipio, los espacios deportivos, los centros de salud y hospitales, los hogares de protección, los espacios de intervención social, las comisarías o los juzgados, entre otros muchos, son espacios que deben ser evaluados desde esta perspectiva.

Portada de la Revista Aula de Infantil, 111, septiembre 2021El artículo “La mirada al espacio educativo: una propuesta de indicadores para evaluar las escuelas infantiles como espacios seguros y protectores” que ha salido publicado en la Revista Aula de Infantil este mes de septiembre de 2021, desarrolla este sistema de indicadores enfocados a las escuelas infantiles. El objetivo es dotar a los responsables de la gestión y dirección de escuelas infantiles de un sistema de indicadores que les permitan evaluar las ya existentes e incorporarlos al diseño de las que se planifiquen en el futuro.

Este sistema de indicadores genera lo que para nosotros es más importante: una mirada consciente al espacio como parte de un proceso educativo inclusivo y protector. Espero que el artículo que hoy difundimos pueda ser una herramienta útil parar generar esa mirada.

Pepa Horno

Presentación en Palma del libro “Poniendo alma al dolor: intervención terapéutica con niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual” el jueves 3 de junio de 2021

Cartel de invitación a la presentación del libro "Poniendo alma al dolor"Presentación presencial del libro Poniendo alma al dolor: intervención terapéutica con niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual, con intervenciones de Serafín Carballo, director de la Oficina de la Infancia y Adolescencia de las Illes Ballears, y de las autoras del libro: Pepa Horno (coordinadora), Elena González, Carmen Ruiz y Carolina Moñino.

Fecha: jueves 3 de junio de 2021 a las 19:30.

Lugar: Pati de la Misericòrdia- Palma
Plaça de l’Hospital 4
07012 Palma
Mallorca (Illes Balears)

Aforo limitado

Organiza: Librería Lluna

[Entrada original del 17 de mayo de 2021, actualizada a 3 de junio de 2021, fecha de celebración del evento].

Conferencia online de Pepa Horno: “Consciencia, intemperie y red” en las “Jornadas INSPIRA: los retos de la educación hoy” organizada por CEP Cantabria el 13 de mayo de 2021

Cartel de las "Jornadas INSPIRA: los retos de la educación hoy" de CEP CantabriaConferencia online “Consciencia, intemperie y red” impartida por Pepa Horno Goicoechea en el marco de las Jornadas INSPIRA: los retos de la educación hoy organizadas por los Centros de Profesorado (CEP) de Cantabria.

Fecha: jueves, 13 de mayo de 2021, de 17:30 a 19:30.

Online.

Más información e inscripciones antes del 26 de abril de 2021 en la página web del evento de los Centros de Profesorado de Cantabria.

[Entrada original del 13 de abril de 2021, actualizada a 13 de mayo de 2021, fecha de celebración del evento].

“El trauma psíquico es de todos”, nuevo libro de Begoña Aznarez con el prólogo de Pepa Horno

Portada del libro "El trauma psíquico es de todos" de Begoña AznárezUno de los pilares de la filosofía de Espirales CI desde su creación fue la construcción de redes. Enlazar a las personas, a los equipos profesionales entre sí. La red es condición de seguridad, legitimidad y rigor técnico tanto como de cuidado humano.

Desde esa construcción de redes hemos conocido a personas extraordinarias y a profesionales que hemos admirado. Y la vida en algunos casos me ha ofrecido el privilegio de poder llegar a generar un vínculo afectivo profundo con algunos de ellos. Y entonces no solo les admiras profesionalmente, sino que les quieres. Begoña Aznárez es uno de esos ejemplos.

Begoña es una terapeuta que está creando escuela. No solo para las personas que atiende, sino a través de todos los profesionales a los que está formando y acompañando desde la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicología (SEMPyP). Tiene una característica poco habitual en nuestro gremio que es la capacidad de hacer simple lo complejo, de explicar de forma sencilla los grandes conceptos técnicos de la psicología. De esta forma, logra hacerlos cercanos y comprensibles no solo para los profesionales, sino para las familias y para los niños, niñas y adolescentes con los que trabajamos. Su congruencia humana y su capacidad de estructurar el proceso terapéutico son algo único. El libro El trauma psíquico es de todos es un ejemplo perfecto de esta capacidad. En él desarrolla un modelo técnico de abordaje del trauma en infancia y adolescencia dándole forma en una serie de lecciones. Pero va más allá, visibilizando el trauma de los niños, niñas y adolescentes como una responsabilidad comunitaria. De ahí su título.

El concepto de “trauma” es esencial para cualquier profesional que quiera trabajar con rigor y actualización técnica en el ámbito de protección. El conocimiento y avances que ha supuesto la psicología del trauma en la intervención exige a los profesionales que quieran desarrollar su trabajo con eficiencia formarse sobre trauma. Desde Espirales CI estamos promoviendo dicha formación  y toda una serie de materiales sobre esta temática, empezando por el manual Acompañando las heridas del alma. Trauma en la infancia y adolescencia que ha desarrollado F. Javier Romeo. Por eso recibir un libro como el que publica esta semana Begoña es un regalo.

Pero es que el regalo fue doble. Porque Begoña me pidió que escribiera el prólogo de este libro. Un honor para mí como profesional, pero sobre todo como persona. Así que acabo esta entrada transcribiendo literalmente el prólogo que escribí, en la confianza de que os anime a leer un libro que da luz mucho más allá de lo profesional.

El prologo dice así:

“Quienes trabajamos con personas sabemos que la eficacia de lo que hacemos no depende tanto de qué hacemos como del modo en que lo hacemos. Es en gran medida la forma en que desarrollamos nuestro trabajo el que marca su eficacia. No es mejor profesional quien más sabe sino quien es capaz de encontrar un modo sencillo y claro de explicar los procesos y abordarlos de forma eficaz. Tanto más cuando se trata del alma humana y su dolor.

Somos muchos los que llevamos años esperando este libro. Anhelando que Begoña encontrara el tiempo y la paz suficiente para escribirlo. Porque ella aúna ese “qué” con un “cómo” luminoso. Pero sus pacientes siempre iban antes, cada alma y su historia, cada trauma y su huella, cada niño o niña y su magia.

Begoña es una de las mejores profesionales que he conocido. José Luis [Marín] diría, en ese estilo polarizado que a Begoña le gusta tanto, que es la mejor. Y ha sido maestra y guía de más profesionales de los que ella puede imaginar. Por eso escribir este prólogo es en sí mismo un honor y un regalo. Ella sabe que he dedicado mi vida profesional a dar voz a las personas cuya historia de trauma hizo enmudecer, a romper ese silencio del que habla desde el comienzo. Y ha sido en parte gracias a ella.

Pero Begoña es algo más: es maga y vuela. Por eso cuando empiezas a leer las páginas de este libro te llega una sensación de incredulidad. Parece imposible describir de una forma tan sencilla lo complejo y nombrar el sufrimiento de una forma tan luminosa y valiente. Cuando avanzas en su lectura te vas dando cuenta de que sus páginas te van dejando sin excusas: como terapeuta para incorporar su propuesta técnica a tu trabajo y como persona para mirar o revisitar tu propia narración.

Es todo un reto el que Begoña se propone: hablar sobre el trauma tanto a las personas ajenas al ámbito psicoterapéutico pero que conocen el trauma (consciente o inconscientemente) y se reconocerán en muchos pasajes del libro como a profesionales de la psicología y la medicina. Ella lo dice claro: “lo que sana es el vínculo”. Y a lo largo de las páginas ella nos guía con sensibilidad, sincronía y presencia.

Este libro genera memoria explícita semántica en más de un nivel. Y mentaliza las intuiciones y sensaciones de “tripas” que muchos hemos tenido a lo largo de nuestra trayectoria profesional. Rompe el silencio. Y para quienes hemos tenido el privilegio de escuchar a Begoña en formaciones o conferencias es toda una reexperimentación, casi como estar escuchándola. Estas páginas desarrollan un abordaje terapéutico para intervenir con personas con historias de trauma. Existe poca literatura que describa los modelos técnicos de intervención de forma que puedan ser generalizados. Necesitamos lograr que los profesionales de la psicología y de la medicina sean capaces de leer la historia de trauma que hay detrás de la sintomatología emocional, conductual y somática. Esa mirada consciente que permite ver el horror, el miedo y el valor de la supervivencia.

Porque déjenme que acabe este prólogo eligiendo mi lección. Elijo la 48. El vacío, el horror, el valor, la sanación. Pocas veces he leído un resumen que honre mejor a todas las personas que han encontrado su forma única, propia y valiente de sanar su historia de trauma. Y la luz que nos llega cuando en la lección 52 nos habla de ese “vínculo sano y sabio con nosotros mismos”… ese que vemos aparecer en el alma, los ojos, las acciones y la sonrisa de las personas en el contexto terapéutico. Ese que da sentido a lo que hacemos. Ese que, con suerte, logramos con nuestro niño o niña interior”.

Poco más puedo añadir. Salvo, una vez más: gracias, Begoña.

Pepa Horno

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