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La lucha por la paternidad reconocida…

20Hace sólo unos días me sorprende una niña de 10 años o más que, hablando con su madre, le dice con una seguridad pasmosa: “Los chicos no se saben comunicar, al final ¡tenemos que hacerlo todo nosotras!”. Pero la respuesta de la madre me resultó aún más llamativa: “¡Sí, hija!, es así”, con una sonrisa en la boca que parecía mostrar orgullo en esa afirmación.

Esto ocurre en un programa de televisión en horario de máxima audiencia y, nada más verlo, mi cabeza vuela hacia un momento en el que, con 8 años, le explicaba a mi maestra de tercero cómo hacer un pollo empanado. Me encantaba cocinar desde pequeño y a esa edad, por lo tanto, me encantaba ayudar a mis padres en la cocina. Esta asociación entre una escena de la tele y un recuerdo personal, ocurre en décimas de segundo pero, la relación que mantienen entre sí, no es accidental. Vivimos en una sociedad que guía a las mujeres a tareas de casa que, a menudo están relacionadas con el cuidado, tanto hacia sí mismas, como al resto de la familia.

La comunicación, como la herramienta fundamental de expresión de cariño, de límites… en definitiva, como canal de construcción de las relaciones vinculares, es incuestionable. Sin embargo, mantenemos personajes en la televisión que, al autoadjudicarse el rol de la comunicación, están contribuyendo a mantener una identidad masculina basada en el descuido, en la incomunicación, y a perpetuar la identidad femenina en estos roles cuando estas no son (ni deben ser) cualidades biológicamente asociadas a ningún grupo social, la comunicación es responsabilidad de todas las personas.

Por este motivo, cuando veo el artículo que Paula Díaz escribía en Público, titulado: “Papá me cuida… si el Gobierno le deja”, me emociono y me lleno de fuerzas para ayudar a visibilizar cómo la identidad de hombre, no está separada del cuidado. Es tan violento separar a los varones de estas tareas, como obligar a las mujeres a tener hijos, sólo porque tienen la posibilidad. Sin embargo, eso sí, la transformación social necesaria para incluir a los varones en las tareas de casa no puede ser sólo trabajo interno de las familias, también son necesarias políticas claras que ayuden a su promoción y que, por otra parte, contribuyan a lograr una sociedad más corresponsable.

Uno de los momentos más determinantes en la vida de toda familia es la llegada de una nueva personita. Independientemente de que llegue por la vía de la adopción, el acogimiento o el nacimiento, este evento transforma la convivencia en casa y la complejiza. Para asimilar estos cambios, se ha dispuesto un período de 16 semanas de permiso para las madres, que les permite llevar de una forma más natural este proceso pero, evidentemente, los 15 días que tienen los padres, no son suficientes para asumir todos los cambios que esto conlleva. Por esta razón, se había previsto aumentar el permiso de paternidad de forma progresiva en la Ley de Igualdad aprobada en 2007 aunque, al haber sido pospuesta su aplicación de forma reiterada, la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) que inició su andadura en el 2005, ha logrado que la Comisión de Igualdad haya aprobado la proposición no de ley, para instar al Gobierno a atender esta demanda “eliminando las disfunciones existentes en la legislación actual”.

Los motivos para hacerlo son innumerables, pero desde Espirales Consultoría de Infancia creemos que el más importante de todos, es brindar la oportunidad a niños y niñas de formarse en un entorno de corresponsabilidad y en el que puedan relacionarse en igualdad de condiciones tanto con sus madres como con sus padres. Sin embargo, hay muchas más: una homologación de este tipo, supondría dejar en el pasado la discriminación laboral femenina por miedo a que se ausenten. También, permitiría a los hombres disfrutar de sus familias y, además, contribuiría a erradicar la idea de que la familia es sólo cosa de chicas. Por otra parte, ayudaría a distribuir de forma más equitativa el número de horas que se invierten en las tareas de casa. Son tantos los beneficios que se obtendrían al lograr permisos iguales e intransferibles que en PPiiNA (plataforma que actualmente ya cuenta con más de 100 entidades adheridas a su causa desde colectivos muy diversos), no dudan en llamar la atención social con la frase: “¿Darías tus vacaciones a otra persona?”.

Sin embargo, la alegría no es completa, porque la proposición no se tomará en cuenta hasta que “la coyuntura económica lo permita”. Aún así, en Espirales nos alegramos mucho de que esta iniciativa haya logrado un paso tan significativo hacia la igualdad real que muchos hombres y mujeres llevamos solicitando de forma recurrente, y que la sociedad al completo está necesitando de manera urgente.

Por si fuera poco, en medio de la emoción que todo esto produce, la Plataforma invita a todas las personas que se quieran acercar a la Puerta del Sol este 1 de junio a las 10.30, a celebrar el primer Día Mundial de las Madres y los Padres con un “flashmob” (espectáculo de calle) que, según avanzan, “no dejará indiferente a nadie”.

Lugar: Estatua del Oso y el Madroño en Puerta del Sol
Día y hora: sábado 1 de junio a las 10.30.

David

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