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Las diez cosas que nuestros hijos nos han enseñado

En el tiempo que llevamos trabajando en Espirales Consultoría de Infancia hemos descubierto un varios blogs en los cuales se cuentan vivencias de madres que nos parecen muy interesantes.

En el proyecto de Espirales CI en el que ambas participamos, se une lo profesional y lo personal, así que cuando hemos descubierto la red de blogs unidos por la idea de “las diez cosas que aprendí de mi hijo” nos ha apetecido unirnos a esa “comunidad de madres” aportando nuestras diez cosas que nos han enseñado nuestros hijos. Aquí os van:

1. Nuestra fragilidad. Nunca como ahora fuimos conscientes de nuestra vulnerabilidad, nuestra pequeñez y nuestra fragilidad, de nuestros propios límites y de lo fácil que es perder el rumbo, pero también de la belleza que se esconde en esa fragilidad, en ese mostrarse humanas, pequeñas y vulnerables, porque hacerlo es el único camino al amor de verdad.

2. Los vínculos verticales. Hay amores y amores, pero el amor que nos une a nuestros padres y a nuestros hijos es nuestra ancla a la vida y tiene una profundidad y una complejidad que ninguna de las relaciones horizontales que establecemos alcanza. Hay una parte de nuestro ser que sólo hemos conocido al ser madres. Nacimos de nuestros padres, y volvemos a nacer para nuestros hijos.

3. La vida y las relaciones se tejen en pequeños detalles, en pequeñas rutinas de amor. Nuestros hijos nos han enseñado que el amor no está tejido de palabras, sino de una sucesión de momentos en el día a día, de pequeños gestos. Vivir desde la consciencia cada día.

4. El mejor y el peor de los espejos. Nuestros hijos sacan lo mejor y lo peor de nosotros y ser capaz de mirarse en el espejo de los ojos de tu hijo y aceptar lo que ves de ti misma en ellos. Te enseña un amor infinito y multiplicado, pero también un enfado desconocido, una rabia difícilmente explicable y una impotencia enorme. Es como un espejo amplificado de nosotros mismos.

5. La necesidad de una coherencia personal. No podemos educar en lo que no vivimos, y en lo que no sentimos. Lo más importante les llega y nos llega a través de la piel.

6. Mirar la vida a través de sus ojos. Ver nuestra gente, nuestra familia, nuestra casa, nuestro trabajo con los ojos de niño. Lo que es importante y lo que no. Nuestras propias excusas, esas mentiras que tanto esfuerzo pusimos en creernos.

7. Ser segunda en nuestras propias vidas, conjugando nuestra identidad en primera persona del plural. Cuando nuestros hijos llegaron, nos enseñaron el verdadero significado de las palabras “sacrificio” y “entrega”.

8. La imposibilidad de controlar lo que sucede, nuestras propias vidas. La sensación de que las cosas más importantes de la vida no las decidimos, nos llegan y nos las quitan, con nuestros hijos se agudizó. No podemos evitarles el dolor, ni la enfermedad, y los virus te enseñan a cambiar una y otra vez la logística, a aceptar los cambios inesperados y el no ser dueñas de nuestras propias vidas.

9. El valor de la alegría. La alegría y las risas alimentan el alma y sanan el cuerpo. No es posible amar a un niño sin hacerle reír y sin aprender a reír con él.

10. El valor de narrar nuestra propia vida, poner palabras a nuestros afectos, a nuestros miedos, a nuestras alegrías. Nombrar las cosas les da forma, les da valor, las hace reales, y nuestros hijos nos han recordado que lo que no se nombra no existe, se vuelve fantasma y daña.

Ana y Pepa

Comentarios

Comentario de Isabel
9 mayo, 2011

Muchas gracias por poner en palabras tan sabias todo aquello que yo he ido viviendo día tras día y año tras año con mis hijos y nunca supe resumir de una manera tan concreta y tan clara. Puedo asegurar que yo he aprendido de mis hijos unas enseñanzas que no se imparten ni en la mejor Universidad del mundo… y lo que me queda por aprender todavía.

Comentario de Anna
1 junio, 2011

Muchas gracias por vuestra aportación. Me he emocionado al leerlo, porque cada día me aprendo un poco más gracias a mi hijo, me siento más llena, más feliz y más frágil y vulnerable….Me encantó leerlo con vuestras palabras.

Comentario de Luz
8 junio, 2011

¡¡Genial¡¡¡ ¡sabias palabras¡¡ y sobre todo gran claridad en la expresión de los sentimientos. ¡enhorabuena¡¡¡

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