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Guía “La afectividad consciente como competencia organizacional en Aldeas Infantiles SOS en América Latina y el Caribe” de Pepa Horno

La guía La afectividad consciente como compentencia organizacional en Aldeas Infantiles SOS en América Latina y el Caribe, redactada por Pepa Horno, que presentamos hoy es la otra pieza clave junto con la guía La promoción de entornos seguros y protectores que difundimos hace unas semanas, del proceso organizacional impulsado por la Oficinal Regional de Aldeas Infantiles SOS en América Latina y el Caribe para generar unos estándares de calidad para la intervención con niños, niñas y adolescentes tanto en sus programas comunitarios como en los cuidado alternativo.

Los dos conceptos clave que desde Espirales CI trabajamos hace años para garantizar la protección y la plena implementación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en el sistema de protección son los entornos seguros y la afectividad consciente.

La clave de la protección es generar los llamados “entornos seguros y protectores”, entornos donde las personas puedan llegar a desarrollarse plenamente, donde puedan ver respetados sus derechos y que estén libres de cualquier forma de violencia. De esta forma, aunque una persona quiera agredir a otra no podrá hacerlo porque el entorno no le brindará posibilidad u oportunidad para ello.

Pero para lograr generar estos entornos seguros y protectores necesitamos promover la afectividad consciente como una competencia profesional y organizacional. Un entorno solo es seguro si es un entorno afectivo. Generar un entorno seguro y protector es condición para una intervención de calidad y garante de los derechos humanos de las personas que viven en él. Esto es aplicable a:

  • Cualquier entorno de trabajo con personas, pensemos en una oficina de cualquier empresa u organización.
  • Los entornos de cuidado de personas, pensemos en hospitales o residencias.
  • Los entornos educativos como las escuelas o los centros de ocio y tiempo libre.
  • Los entornos de cuidado de personas que sufren, y sobre todo de niños, niñas y adolescentes que pueden estar sufriendo, como los hogares de cuidado alternativo o centros de protección.

Si se pretende lograr que todos estos entornos sean entornos de desarrollo pleno, respeto a los derechos humanos de quienes viven en él, y espacios de recuperación, rehabilitación o reconstrucción personal, hemos de lograr que todos ellos sean entornos cálidos y afectivos. Y esta pasa a ser una obligación profesional de aquellos profesionales responsables de ese entorno.

La afectividad en el entorno no puede depender de las características personales del profesional que esté de turno, sino que debe ser considerada como un criterio de calidad del trabajo que allí se desarrolla. No hablamos de una opción personal, sino de una obligación profesional. Y ese es el cambio de mirada que se propone que implica un reto profesional y organizacional.

Por eso la competencia de la que hablamos no es solo “la afectividad”, que puede surgir de forma natural entre dos personas, sino “la afectividad consciente”, que es la competencia que pone en marcha cada profesional cuando comprende que debe optimizar la relación humana en su trabajo y generar un entorno seguro y protector desde el que la gente que está a su cargo (bien el equipo humano que dirige o bien las personas que ese equipo tiene a su cuidado) pueda desarrollar un trabajo de calidad y de mayor eficacia y rendimiento. La eficacia en un entorno de cuidado viene medida por la mejora o recuperación de las personas que se tienen a cargo. En una organización como Aldeas Infantiles SOS, que trabaja desde un enfoque de derechos del niño, la eficacia de su trabajo viene medida por la plena implementación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes que tiene a su cargo, como la protección, su desarrollo pleno o la educación, entre otros.

De ese modo la afectividad consciente lleva al profesional a poner consciencia en la relación humana, y sistematizar en los pequeños detalles cotidianos esa calidez y seguridad necesarias para que las personas trabajen de forma eficiente, si es un responsable de equipo, o para que las personas puedan desarrollarse plenamente, si es un responsable educativo o de un entorno de cuidado.

La afectividad pasa a ser una competencia profesional que ha de ser tenida en cuenta en los procesos de selección de personal de aquellos profesionales que vayan a asumir el liderazgo de equipos humanos o roles de cuidado de otras personas. Una competencia que ha de promoverse internamente como característica de los entornos de trabajo de una organización o institución generadora de un clima laboral positivo. Y una competencia que debe considerarse un criterio de calidad técnica profesional y como tal debe ser evaluada en los procesos de promoción interna o evaluación de desempeño.

El trabajo con personas, y la mayoría de los roles profesionales lo son, se desarrolla no solo desde el conocimiento técnico sino desde la relación humana. Y esta relación debe ser incorporada conscientemente al desarrollo profesional de los equipos. Especialmente cuando se trata de entornos de cuidado.

La guía que presentamos hoy recoge la definición de la afectividad consciente como competencia profesional, las habilidades que se incluyen en su desarrollo, así como técnicas concretas de selección de personal y evaluación de desempeño para su implementación en cualquier entorno laboral. Está desarrollada específicamente para los programas de Aldeas Infantiles SOS en la región de América Latina y el Caribe, pero cuando la leáis veréis que puede trasladarse a cualquier entorno profesional.

Quiero aprovechar para dar las gracias a la oficina regional de América Latina y el Caribe de Aldeas Infantiles SOS por la confianza puesta en mí para este proceso y a todos los responsables de la red regional de recursos humanos y de protección sin cuyos aportes hubiera sido imposible realizar esta guía.

Como veréis al leerla, el simple hecho de poner consciencia en la dimensión relacional del trabajo profesional contribuye a transformarlo e incrementar su calidad técnica y su eficacia.

Espero que os resulte de utilidad.

Pepa Horno

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