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Etiqueta: protección

Cómo acompañar la fragilidad después del confinamiento por COVID-19

Durante estos meses de la situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, desde Espirales CI hemos intentado aportar desde lo que sabemos hacer. Hemos ido tratando de responder a la demanda de acompañamiento emocional, supervisión y asesoramiento de equipos profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes en el ámbito de protección, en servicios sociales y en el educativo mayoritariamente. Además, hemos mantenido a nivel individual el acompañamiento emocional en el ámbito personal y terapéutico.

A lo largo de todo este tiempo han ido surgiendo reflexiones que hemos compartido en nuestros espacios personales, tanto Pepa Horno en su blog personal como F. Javier Romeo en su blog Conexión más Auténtica. Pero como sucede a menudo en nuestra trayectoria, lo personal se cruza con lo profesional, así que no queremos comenzar las vacaciones del verano sin compartir en este espacio algunas de esas reflexiones que tienen todo que ver con el diseño y planificación de medidas que van a ser necesarias para acompañar a los niños, niñas y adolescentes en otoño.

La primera reflexión es que nos equivocaremos si intentamos volver a la vida y al mundo pre-COVID-19. No solo porque es imposible, el mundo ha cambiado de una manera significativa que no permite el regreso ni el olvido. Sino porque puede ser destructivo. Hay algunos aprendizajes que ha traído esta pandemia que no deberíamos olvidar y que nos impelen a transformarnos. Sin embargo, percibimos que tanto a nivel personal, como social e institucionalmente se están desarrollando las medidas en muchos casos desde un enfoque de provisionalidad a la espera de la vacuna que permita volver al mundo que teníamos. Y creemos que es un error.

El COVID-19 nos ha hecho conscientes de nuestra vulnerabilidad. Siempre fuimos vulnerables, pero vivíamos de espaldas a ello desde una vivencia de omnipotencia generada por la falsa sensación de control. Creíamos que controlábamos nuestras vidas, y que el mundo funcionaba por unas reglas que si las seguíamos las cosas encajaban. Sin embargo, un virus ha sido capaz de poner nuestra vida “patas arriba” y demostrar la fragilidad del sistema social, económico e institucional que habíamos construido. La vulnerabilidad, y el miedo que conlleva, se han convertido en evidencia. Y aún no somos capaces de medir las consecuencias de ese cambio a nivel social e institucional. No deberíamos ser tan ingenuos de pensar que esa vivencia no va a transformar las relaciones sociales, la toma de decisiones individual, el estado de la salud mental y afectiva de las personas tanto como las decisiones políticas e institucionales.

La segunda reflexión implicaría algunas claves que son necesarias para esa transformación a nivel profesional e institucional:

1. Necesitamos generar estructuras flexibles. El COVID-19 nos ha obligado por primera vez a trabajar de forma global en una situación de pandemia, de emergencia. Si por algo se caracterizan las intervenciones eficaces en una situación de emergencia es por su flexibilidad. Tenemos que mantener ese criterio y generar estructuras, proyectos, espacios que sean flexibles, fáciles de modificar y adaptar a diversas situaciones y poblaciones. Y esto se aplica desde a la construcción y sus materiales (¿qué tal si nos fijamos en la arquitectura que puede moverse y transformarse?), a los espacios físicos (abiertos, con flexibilidad en su uso, que permitan movimiento…), al diseño de programas e intervenciones en cualquier ámbito laboral (programas que contemplen mecanismos de transformación internos), a los modelos de trabajo (el presencial, el teletrabajo, las conexiones, etc.) o a la formación profesional (dejar de contemplar la formación especializada como el objetivo último y pasar a contemplar como necesarios perfiles más generalistas que puedan mantener una visión global, como sucede con la especialidad de medicina interna dentro del ámbito médico).

Veamos un ejemplo claro del que se está debatiendo mucho ahora mismo: la escuela. Las medidas que se están planteando ahora mismo tienen que ver con cómo seguir haciendo lo que se estaba haciendo pero implementando las medidas de seguridad que se contemplaban. Eso es imposible. Nos toca transformar la educación. Los espacios de las escuelas, hacerlos abiertos y modulares, olvidando el aula; las metodologías de trabajo implementando de una vez por todas la educación por proyectos en todo el ciclo educativo; los espacios abiertos que faciliten la integración en la naturaleza y no el cemento en los patios. Se trata de pensar en una escuela diferente en muchos sentidos. No en la misma escuela que teníamos solo que garantizando distancia social. Si algo hemos aprendido sobre la escuela gracias al COVID-19 es a verla como lo que siempre fue y en muchos casos habíamos olvidado: una estructura protectora, que genera equidad e integración social, además de aprendizaje. Educación y distancia social no son compatibles porque la base del proceso educativo es la relación humana, tanto entre quien educa y los chicos y chicas como entre ellos mismos.  Y no hablamos solo del papel del desarrollo sensomotor y el contacto físico en las escuelas infantiles sino de todos los ciclos educativos.

2. Necesitamos contemplar la provisionalidad como una de las pocas constantes seguras. No podemos seguir planificando proyectos, estructuras o planes inamovibles. Los niños, niñas y adolescentes deberán aprender a moverse físicamente, a cambiar de lugar geográfico, de casa, de vida, como los adultos a cambiar de trabajos o de residencia. El mundo post-COVID-19 hace muy difícil la permanencia. Nuestras generaciones fueron educadas para seguir un largo plazo, para planificar su vida (y no hablamos solo de las hipotecas, sino de la vida laboral y personal) y para medir los avances a través de la capacidad de consumo. Ninguno de esos criterios van a ser criterios de éxito en el mundo post-COVID-19. Se trata de enseñar a fluir, a cambiar, a no agarrarse a las posesiones ni a los lugares. Y nos va a costar mucho, porque fuimos educados para lo contrario, especialmente aquí en Europa.

3. Necesitamos volver a lo pequeño. En todos los sentidos y realidades. Lugares pequeños, estructuras pequeñas, grupos pequeños, organizaciones pequeñas. No solo estamos pensando en cosas que se han comentado mucho estos días, como la necesidad de transformar las grandes ciudades, los centros comerciales o los lugares de ocio masivos por los peligros que puedan conllevar. Pensamos en las estructuras de funcionamiento, los proyectos de intervención social, sanitario, educativo, las estructuras de convivencia y muchas otras cuestiones. Para nosotros uno de los aprendizajes clave que nos deja el COVID-19 de una forma muy literal es que solo lo pequeño es sostenible. Volviendo a poner el ejemplo de la escuela, pensemos en escuelas de 1200 alumnos o en escuelas de 300, de cuatro lineas o de una. Pero pensemos en los equipos de trabajo donde cuando los niveles de decisión son muy complejos se pierde la eficacia de cualquier medida además de lentificarse e institucionalizarse. Lo “pequeño” tiene muchos vértices, muchos rostros, muchas cosas de las que podríamos hablar en este punto.

4. Y por último pero no menos importante, necesitamos fortalecer la comunidad. Una sociedad se articula en torno a tres niveles: el individuo, la comunidad y el sistema. En los diferentes continentes se han desarrollado estructuras sociales que priman uno o dos de sus niveles, perdiendo el tercero. En unos países se prima la comunidad y el sistema, allá donde existe, sobre el individuo. En otros países de sobrevive desde la comunidad y el individuo porque los sistemas sociales son débiles y vulnerables. En nuestra realidad, donde podríamos incluir a Europa y America del Norte se prioriza el individuo y el sistema perdiendo la comunidad. Y la comunidad tiene un rol protector esencial que surge siempre en las situaciones de crisis o de emergencia. Cuando las personas tienen una red afectiva sólida tienen menos probabilidades de caer en situaciones de exclusión social o vulnerabilidad económica. Cuando las sociedades tienen estructuras de participación comunitaria eficaces los barrios y las ciudades se humanizan y se transforman. La red afectiva es una de las condiciones innegociables de la protección del individuo que no puede ser sostenido solo desde el sistema. Y esa red afectiva se fortalece y se asienta en la comunidad. El mundo post-COVID-19 nos obliga a mirar hacia las comunidades donde vivimos: desde cambiar el modelo de familia nuclear recuperando el papel de la familia extensa hasta incorporar las estructuras de participación comunitarias en cualquier nivel de intervención institucional.

Seguro que hay muchos más elementos, pero para nosotros desde Espirales CI estos son elementos constitutivos que deben estar presentes en cualquier decisión organizacional o institucional que se tome en estos meses. Con ellos queremos finalizar esta serie de entradas que incluyen los diferentes materiales, recursos y videos que hemos elaborado tanto para diferentes contextos de intervención (educación, protección, servicios sociales) como geográficos (España, América Latina). Esperamos haber logrado nuestro propósito que no fue otro que acompañar a las y los profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes y sus familias.

Un abrazo grande,

Pepa Horno y F. Javier Romeo

Con “C” de “colegio”: creatividad, comunidad, consciencia y calidez

Hoy he tenido el honor de participar en una mesa redonda virtual organizada por las Asesorías de Educación Infantil de los Centros del Profesorado de Cantabria. Con el título “La vuelta a las aulas en Educación Infantil: miradas complementarias”, nos han reunido a profesionales del ámbito de la pediatría (María Jesús Cabero), la educación (David Altimir), los derechos de infancia (Nacho Guadix) y la psicología (que me han asignado a mí). Han sido dos horas que he disfrutado mucho, viendo cómo las distintas perspectivas son necesarias para garantizar que la vuelta de los niños y niñas de Educación Infantil vuelven a las aulas con seguridad (a la educación no, porque la mayoría han recibido acompañamiento educativo continuado por parte de los equipos docentes).

Cuando nos han invitado a hacer un cierre, me han venido tres palabras a la mente, que al final han sido cuatro. Y las cuatro empiezan por “C”, como “colegio”.

Creatividad. Si por algo se caracterizan los equipos de Educación Infantil es por su imaginación, por su capacidad de crear recursos nuevos que se adapten, momento a momento a las necesidades de los niños y niñas con quienes trabajan. Toca continuar por esta vía todavía más: cómo combinar la seguridad sanitaria con la seguridad emocional, cómo organizar los espacios y las relaciones, cómo ir afrontando los distintos retos… Por eso es necesario seguir pensando y repensando cada medida, pero a solas no es suficiente, va a ser imprescindible contar con el segundo elemento.

Comunidad. Cada persona tenemos nuestros puntos fuertes y nuestros puntos fuertes, y nuestras profesiones también. Por eso vamos a necesitar contar con diversas miradas, con la creatividad de otros puntos de vista para abordar los retos que tenemos por delante. En el caso de la Educación Infantil, los equipos educativos ya están acostumbrados a la colaboración entre docentes, y ahora va a resultar muy práctico incorporar de forma estructural otras voces. Por un lado, las familias, que son siempre la primera referencia afectiva de los niños y niñas y que, además, han ejercido de co-facilitadoras de la educación y del aprendizaje durante el confinamiento. Por otro lado, otros equipos profesionales, desde los ámbitos de la salud y los servicios sociales, pero también desde el ocio y tiempo libre, o las actividades artísticas. Y no pueden faltar los propios niños y niñas. La participación no es solo un derecho y uno de los pilares de la Convención sobre los Derechos del Niño. Mi experiencia profesional (y personal) es que, cuando les preguntamos a los niños y niñas sobre los temas que les afectan, nos pueden dar visiones muy necesarias y soluciones innovadoras y sencillas al mismo tiempo. Cuando tengamos todas estas miradas, no solo nos sentiremos mejor con el acompañamiento, sino que daremos respuestas más eficaces y más satisfactorias para todas las partes.

Consciencia. Estamos en un tiempo nuevo, viviendo experiencias para las que no tenemos referencias cercanas. Ante situaciones extraordinarias vamos a ver reacciones extraordinarias. La rabia, el miedo o la tristeza van a aparecer en los niños y niñas con formas muy variadas, y también en nuestro interior. Necesitamos consciencia para navegarlas, y gran parte del trabajo con los niños y niñas va a consistir en ayudarles a que también aprendan a navegarlas con el acompañamiento de personas adultas que les quieren y les cuidan. (Dejo unos enlaces a vídeos que hemos elaborado desde Espirales Consultoría de Infancia para UNICEF España, sobre nuestras tres inteligencias y cómo utilizarlas para manejar mejor la rabia, o cómo emplearlas para relacionarnos mejor con nuestros miedos, o cómo pedir ayuda, próximamente). Saber que va a haber niños y niñas que van a volver a las aulas con el miedo metido en el corazón hace que tengamos que utilizar nuestra mayor consciencia para cuidar el último elemento.

Calidez. Los primeros vínculos en la vida de los niños y niñas están marcados por la calidez (o por la falta de ella), también con sus docentes. Esto lo saben bien los equipos educativos de Educación Infantil, que encuentran maneras de que los niños y niñas se sientan aceptados y queridos en sus centros educativos. Después de todos estos meses, y con el frío emocional que pueden llevar asentado en sus cuerpos, los niños y niñas van a necesitar toda la calidez que sus docentes puedan darles, combinando creatividad con seguridad sanitaria. Ese debe ser uno de los principales objetivos en todo momento, pero ahora aún más si cabe.

Espero que estas ideas os sirvan de inspiración para encontrar vuestra propia forma de estar con niños, niñas y adolescentes.

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo

“Cuaderno para la acción en el post-confinamiento” de UNICEF España

El confinamiento por la emergencia sanitaria por coronavirus ha sido un experiencia muy complicada para los niños, niñas y adolescentes, para sus familias y para los equipos profesionales que les acompañan en su vida y en su desarrollo. Ahora que se van relajando las medidas sanitarias y que se plantea la vuelta a una “nueva normalidad”, es necesario tener en cuenta los distintos aspectos que les afectan.

UNICEF España, desde su programa de Ciudades Amigas de la Infancia, han publicado el Cuaderno para la acción en el post-confinamiento. Medidas para la creación de entornos protectores de cuidado y recreación para la infancia y adolescencia para abordar la nueva realidad desde un enfoque de derechos para cada niño, niña y adolescente. Es un honor que hayan contado la metodología de “Entornos Seguros y Protectores” que hemos desarrollado desde Espirales Consultoría de Infancia, y que además nos hayan invitado a colaborar en su aplicación a los espacios donde los niños, niñas y adolescentes van a empezar a asistir.

El documento está explicado brevemente también en esta entrada del blog de Ciudades Amigas de la Infancia, en la que se presenta de forma breve los criterios básicos para que los niños, niñas y adolescentes puedan asistir a espacios públicos y compartidos con seguridad no solo física y sanitaria, sino también a nivel emocional. Para ello es imprescindible contar con profesionales que sepan relacionarse de manera afectiva en estas situaciones, y con una especial atención a la participación, a que los niños, niñas y adolescentes puedan recibir la escucha que necesitan para contar sus vivencias y sus preocupaciones y para proponer sus ideas y sus soluciones.

Esperamos que os resulte de interés, especialmente a quienes trabajáis desde el ámbito municipal, en espacios de atención a público infantil y juvenil, pero también a las familias, para que podáis valorar los espacios a los que lleváis a vuestros hijos e hijas.

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo y Pepa Horno

Vídeos de F. Javier Romeo “Las tres inteligencias y el miedo” en español, francés y árabe marroquí

Siguiendo con la dinamización del Blog “UNICEF con los centros de protección” durante la emergencia sanitaria por la COVID-19, continuamos con los vídeos para niños, niñas y adolescentes que viven en centros de protección. En este segundo vídeo F. Javier Romeo explora cómo utilizar las tres inteligencias presentadas en el primer vídeo también para manejar mejor el miedo, con seis propuestas prácticas.

Aquí está el vídeo en español (castellano):

Aquí está el vídeo en francés:

Aquí está el vídeo en árabe marroquí (dialecto de Tánger-Tetuán):

Esperamos que os resulten útiles para hablar con los niños, niñas y adolescentes de sus miedos y preocupaciones, tanto respecto a la salud como a los estudios o su vida social.

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo y Pepa Horno

Videos elaborados para Aldeas Infantiles SOS en la región de América Latina y el Caribe: afectividad consciente en el contexto de emergencia

Hoy presentamos los materiales que hemos elaborado para la Oficina Regional de Aldeas Infantiles SOS en Latinoamérica y el Caribe para apoyar a las y los referentes de cuidado de los hogares de cuidado alternativo que tiene la organización en la región y las familias de las comunidades donde la organización desarrolla sus programas.

Son cuatro videos, dos destinados a las y los referentes de cuidado, las personas que tienen bajo su cuidado a los niños, niñas y adolescentes en los hogares de cuidado alternativo y los equipos técnicos que los están apoyando en su labor. Los vídeos han sido incluidos en la plataforma de formación online SOS Virtual de Aldeas Infantiles SOS para que estén disponibles para todo el mundo de forma gratuita, conjuntamente con una serie de actividades de formación para poder ampliar sus contenidos.

En los dos primeros vídeos se recuperan los conceptos de afectividad consciente y entornos seguros y protectores que hemos trabajado ya en la región, con las adaptaciones necesarias por el contexto de emergencia y aislamiento. Uno recoge pautas de autocuidado para las y los referentes de cuidado y el otro una serie de pautas para generar seguridad a los niños, niñas y adolescentes en un contexto de incertidumbre.

Los otros dos vídeos abordan los mismos contenidos pero adaptados a las familias presentes en las comunidades donde la organización tiene presencia a través de las asociaciones nacionales de los diferentes países de la región. En este caso, utilizamos un lenguaje sencillo y un tono de presencia afectiva para que pueda ser comprensible el contenido más fácilmente.

Y luego están cuatro “webinars” (seminarios online) grabados:

  • “¿Cómo brindar seguridad en la incertidumbre? Claves de intervención y condiciones mínimas”, impartido por Pepa Horno.
  • “Disciplina Positiva en el contexto de la emergencia de salud”, impartido por Pepa Horno.
  • “Primeros Auxilios Psicológicos en la emergencia de salud”, impartido por F. Javier Romeo.
  • “Dinámicas de grupo y expresión de emociones con niños, niñas y adolescentes”, impartido por F. Javier Romeo.

Esperamos que os resulten de utilidad.

Un abrazo en la distancia,

Pepa Horno y F. Javier Romeo


Actualización

Ahora los vídeos están también subtitulados en inglés, francés y portugués. Se puede acceder a ellos a través de los siguientes enlaces:

Vídeos de F. Javier Romeo “Las tres inteligencias y la rabia” en español, francés y árabe marroquí

En el marco de la dinamización del Blog “UNICEF con los centros de protección” durante la emergencia sanitaria por la COVID-19, estamos realizando vídeos para niños, niñas y adolescentes que viven en centros de protección. Este primer vídeo es doble, y en él F. Javier Romeo presenta por una parte nuestras tres inteligencias y por otra cómo podemos utilizar estas tres inteligencias para relacionarnos mejor con nuestra rabia.

Aquí está el vídeo en español (castellano):

Aquí está el vídeo en francés:

Y aquí está el vídeo en árabe marroquí (dialecto de Tánger-Tetuán):

En las próximas semanas iremos subiendo los vídeos siguientes.

Esperamos que os resulten útiles para gestionar mejor la rabia durante el confinamiento (y durante los pasos hacia el desconfinamiento).

F. Javier Romeo y Pepa Horno

Vídeos elaborados para UNICEF Argentina: consciencia en los centros de protección durante la emergencia sanitaria

Hoy compartimos dos vídeos que nos encargó UNICEF Argentina al equipo de Espirales Consultoría de Infancia, y que UNICEF Comité Español ha incluido también en el Blog “UNICEF con los centros de protección”.

En el primer vídeo Pepa Horno presenta algunas pautas para el cuidado de niñas, niños y adolescentes sin cuidado parental durante COVID-19 (enlace a UNICEF Argentina) (enlace a UNICEF Comité Español):

En el segundo vídeo Pepa Horno comenta algunas pautas de autocuidado para quienes cuidan a niños, niñas y adolescentes en acogimiento residencial durante la pandemia por COVID-19 (enlace a UNICEF Argentina) (enlace a UNICEF Comité Español).

Con esperanza,

Pepa Horno y F. Javier Romeo

Guías “Más allá de nuestra fragilidad” elaboradas por Pepa Horno y F. Javier Romeo

El Blog “UNICEF con los centros de protección” empieza con materiales que estamos elaborando Pepa Horno y F. Javier Romeo desde Espirales Consultoría de Infancia para UNICEF Comité Español para acompañar y asesorar a los equipos educativos que trabajan con niños, niñas y adolescentes en centros de protección.

En este caso son dos guías que proporcionan algunas claves para que los equipos puedan brindar seguridad a niños y niñas en los hogares de protección en la situación de emergencia y confinamiento por el COVID-19.

Las presentamos en el siguiente vídeo (que está alojado en esta entrada del Blog):

– Guía Mas allá de nuestra fragilidad. Brindar seguridad a niños y niñas en los hogares de protección en la situación de emergencia y confinamiento por el COVID-19, por Pepa Horno y F. Javier Romeo.
– Guía Mas allá de nuestra fragilidad. Brindar seguridad a adolescentes en los hogares de protección en la situación de emergencia y confinamiento por el COVID-19, por Pepa Horno y F. Javier Romeo.

Esperamos que os resulte útil a quienes estáis brindando un hogar para estos niños, niñas y adolescentes, y esperamos vuestros comentarios y preguntas en el Blog “UNICEF con los centros de protección”.

Con esperanza,

Pepa y Javier

Blog “UNICEF con los centros de protección”, dinamizado por Espirales Consultoría de Infancia

Hoy os presentamos un nuevo recurso lanzado por UNICEF Comité Español, el Blog “UNICEF con los centros de protección”, que vamos a estar dinamizando Pepa Horno y F. Javier Romeo desde Espirales Consultoría de Infancia. El texto de introducción explica así el proyecto:

“Este blog empieza a funcionar cuando ya llevamos un mes de confinamiento. Un mes en el que los equipos de los centros de protección y otros recursos de atención residencial similares han puesto lo mejor de sí mismos y de su formación profesional. Un mes en el que han trabajado para hacer sentir a los niños, niñas y adolescentes que tienen bajo su cuidado que viven en un hogar.

[…]

El objetivo de este blog es brindar un espacio de consulta, de asesoramiento técnico, desahogo si hiciera falta y cobijo a quienes durante este mes y lo que aún nos queda por vivir, brindáis un hogar. Lo habéis hecho siempre. Con mayor o menor consciencia, pero ese era vuestro trabajo. Podéis compartir vuestras preguntas, reflexiones y experiencias que estéis desarrollando tanto en el formulario de esta página como en la dirección: proteccion@unicef.es

Os invitamos a leer la entrada completa y a participar, especialmente quienes trabajáis en centros de protección de infancia y adolescencia.

Pepa Horno y F. Javier Romeo

Cuento “Mi casa es un castillo”, por Itziar Fernández Cortés

Hola a todas y a todos:

Mi nombre es Itziar Fernández Cortés, soy psicoterapeuta infantil experta en trauma y violencia de género. Desde 2017 tengo el placer de colaborar con Espirales CI en sus investigaciones sobre la realidad de niños, niñas y adolescentes vulnerados desde un enfoque de derechos humanos para diferentes entidades como UNICEF Comité Español o Aldeas Infantiles SOS España.

Pero lo que me trae hasta aquí hoy no es compartir los resultados de dichas experiencias, sino un proyecto más personal, que está directamente vinculado con la situación que estamos viviendo debido a la pandemia derivada por la rápida expansión del coronavirus, y es la elaboración del cuento ilustrado Mi casa es un castillo junto con Lorena Zamora Blanco como ilustradora y publicado por El Hilo Ediciones, que está para su descarga gratuita.

Somos muchos los psicólogos y psicólogas que nos hemos sentido interpelados a contribuir para mejorar la salud mental de las personas en confinamiento, todos y todas hemos recibido vídeos y guías que nos recomiendan cómo sobrellevar el miedo y la ansiedad con la mayor calma posible, dedicando nuestro tiempo a tareas diversas. Nunca antes hicimos tanto deporte dentro de casa.

En el caso de las familias, la tarea es doblemente complicada, ya que además de sobrellevar su propio estado emocional, deben transmitir calma y seguridad, acompañando los estados emocionales de los niños y niñas a su cargo. Todo esto, conciliando su vida laboral y familiar.

Sabemos lo importante que es informar a los niños y niñas sobre lo que está ocurriendo de una forma clara y sencilla, adaptada a su edad. También sabemos lo importante que es realizar actividades diversas a lo largo del día. ¿Pero cómo se lo transmitimos de una forma lúdica para fomentar su implicación?

Es importante que no dejemos que se “distraigan” con la televisión o los videojuegos eternamente porque “nos da pena que no puedan salir”, o “bastante están aguantando”. Tampoco debemos convertir las tareas escolares en la obligación diaria, restando importancia al resto de tareas que, tanto para niños y niñas, como para personas adultas, son necesarias para un adecuado equilibrio en el día a día.

El objetivo de Mi casa es un castillo es ayudar a las familias a darle estructura al día, con un sencillo guión de diez tipos de tareas que podemos desarrollar diariamente, donde se identifica qué habilidades se desarrollan con cada tipo de actividad.

No es una batería de propuestas, sino un envoltorio para las mismas, y una excusa para la comunicación donde cada familia deberá adaptarlas en función de sus gustos, espacios, tiempos y materiales disponibles.

Internet es una maravillosa ventana al mundo que nos acerca a ideas creativas que otras personas han desarrollado previamente. Encontraréis páginas de meditación y relajación infantil, tutoriales de baile, rutinas de entrenamiento físico, recetas de cocina adaptadas a cada edad, páginas de manualidades sencillas con papel, cartón, bricks de leche…

Afortunadamente, a nivel virtual ¡tenemos de todo! Solo necesitamos dedicarle un poco de tiempo.

Y tiempo es justo lo que nos han regalado.

Itziar

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