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Etiqueta: padres y madres

Artículo “Acompañamos con la persona que somos”, de F. Javier Romeo, para la iniciativa “Renovando desde dentro”

Portada del artículo "Acompañamos con la persona que somos" de F. Javier RomeoLa pandemia nos ha traído muchas cosas difíciles, y ojalá no hubiera sucedido. Y aun así podemos utilizar sus símbolos para tener una consciencia mayor sobre nuestra forma de estar con niños, niñas y adolescentes que han sufrido mucho, como es el caso con quienes viven con medidas de protección.

La iniciativa “Renovando desde dentro”, de la que ya hablamos en su lanzamiento en mayo de 2021, pretende ofrecer algunas ideas para seguir reflexionando sobre el sistema de protección en España (y puede servir también para muchos otros lugares). Mi aportación este mes es el artículo “Acompañamos con la persona que somos”, en el que ofrezco una serie de analogías entre las medidas contra el COVID-19 y la consciencia que necesitamos en el trato con niños, niñas y adolescentes con medidas de protección. Está dirigido a profesionales y familias de todo tipo (de origen, acogedoras, adoptivas…).

Podéis leer el artículo en el blog de “Renovando desde dentro”, de donde también podéis descargarlo en PDF.

Y me encantará saber si os sirven esas metáforas, o cómo las plantearíais desde vuestro punto de vista. Os leeré con atención.

F. Javier Romeo

“Perdir perdón por no saber mirar y no querer ver” artículo de Pepa Horno para el programa BBK Family

Imagen del artículo en el blog de BBK FamilyEl artículo que me plantearon desde BBK Family era todo un reto. Hablar del perdón que como familias podemos pedirles a las víctimas de abuso sexual infantil, a los niños, niñas y adolescentes que lo están viviendo y no sabemos detectar aún, y al niño o niña interior que vive dentro de tantos hombres y mujeres a los que la sociedad no supo ver, a los que llamó enfermos, locos y mentirosos; enfermas, locas y mentirosas.

He tratado de hablar sobre esa sensación de temblor, de vacío, de fragilidad que nos invade cuando empezamos a ser conscientes de algo que hemos negado, minimizado o incluso ridiculizado. Y eso nos está ocurriendo como sociedad con la violencia contra la infancia y especialmente con el abuso sexual infantil.

Desde Espirales CI hemos hablado mucho de este tema, de cómo el cambio social es una realidad, de que la impunidad de los agresores y agresoras está empezando a disminuir y de cómo ese es el camino realmente eficaz para acabar con cualquier forma de violencia. No son las estrategias que ponemos en marcha con las víctimas ni con quienes agreden, sino la generación de un entorno seguro y protector creado por las personas que lo presencian o lo intuyen y deciden actuar. Es el silencio el que hace posible el trauma, como dice Begoña Aznárez, y acabar con ese silencio es condición imprescindible para erradicar la violencia.

Pero para romper ese silencio, la sociedad, las familias hemos de hacer un proceso de consciencia que duele. Ese proceso por el que docentes, cuando los formas, ponen nombres y apellidos, y sobre todo ponen cara a lo que les explicas. “Pero yo tuve un niño así el año pasado en clase“, “Eso lo hacía aquella niña…”. Ese proceso que hacen los vecinos y las vecinas cuando se descubre que un niño o niña ha sido abusado, o aparece asesinado, los que le vieron jugar en el parque, los que sus hijos compartían clase con él o con ella. Y pensamos en esa mirada triste, en aquellas ojeras, en aquella niña que vivía en un centro de protección y los educadores veían cómo siempre temblaba cuando se cerraba una puerta. La misma niña que les insultaba y decía “pasar de ellos”. Y en tantos otros rostros que empezamos a ver al aprender a mirar.

Pedir perdón supone honrar y nombrar el dolor de quien ha sufrido. Darle un nombre lo hace real. Por eso es necesario y legítimo. Y conlleva un compromiso. Una opción que no siempre llega, pero que como sociedad necesitamos para romper el silencio.

Hace años publiqué un artículo aquí en el que hablaba de dos fases del perdón: la integración afectiva de la experiencia vivida, su aceptación, y una segunda, la reconstrucción del vínculo. La primera es parte del proceso de duelo y recuperación. La segunda es una opción personal que nunca puede ser forzada ni puesta como condición en un proceso de sanación. Las víctimas de abuso sexual infantil tienen derecho a perdonar y a no perdonar y ambas pueden ser decisiones protectoras. Pero nunca deberán plantearse el perdón si no viven en una sociedad digna de confianza. Y, por el momento, solo estamos en el camino hacia serlo.

La consciencia nos lleva a saber mirar. Y ver duele. Pedir perdón es el primer paso para ser dignos de confianza.

Pepa Horno

Ponencia “El entorno protector como condición para el buen trato a la infancia” en las “Jornadas sobre buen trato a la infancia y adolescencia” online el 20 de abril de 2021

Cartel de las "Jornadas sobre buen trato a la infancia y adolescencia"Ponencia “El entorno protector como condición para el buen trato a la infancia” impartida por Pepa Horno Goicoechea en las “Jornadas sobre buen trato a la infancia y adolescencia” organizadas por el programa BBK Family, un proyecto de BBK con la colaboración de las entidades sociales EDE FundazioaBidegintza GEK.

Fecha: martes, 20 de abril de 2021, a las 09:35 (hora de Bilbao).

Lugar: jornadas online.

Inscripción gratuita.

Más información e inscripciones en la página web del evento de BBK Family.

[Entrada original del 31 de marzo de 2021, actualizada a 20 de abril de 2021, fecha de celebración del evento online].

Guía de educación afectivo-sexual para adolescentes “Atrévete a sentir, atrévete a cuidar y cuidarte” elaborada por Itziar Fernández y Pepa Horno para el Ayuntamiento de Burgos


Desde Espirales CI, entendemos la educación afectivo-sexual como un derecho humano de niños, niñas y adolescentes; pero además, como un factor preventivo que contribuye a promover un sano desarrollo físico y mental desde edades tempranas.

Nuestro cuerpo es fuente de comunicación, afecto, ternura y placer. Somos seres sexuados y la sexualidad es una dimensión del ser humano desde el nacimiento hasta la muerte, existiendo una variabilidad enorme en las formas de vivirla, de expresarla, en las formas de ser y de relacionarse.

Son muchos los informes e investigaciones que vienen alertando de la problemática asociada al consumo de pornografía desde edades tempranas y su relación con la perpetuación de la violencia de género en parejas jóvenes y el aumento de la violencia sexual tanto dentro como fuera de la pareja.

Cuando estos y estas adolescentes han sido preguntados, refieren que recurren a internet y a sus amistades para resolver todas sus dudas relacionadas con la sexualidad; y se quejan de que los programas educativos escolares están fundamentalmente centrados en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, algo que es necesario, pero insuficiente para comprender el amplio abanico de elementos que componen una sana relación afectivo-sexual y de pareja.

Y no les falta razón: desde los contextos educativos venimos abordando la educación afectivo-sexual tratando diferentes temáticas como si fuesen compartimentos estancos: hablamos de estereotipos, de violencia de género, de diversidad afectivo-sexual, de prevención de enfermedades de transmisión sexual, dejando de lado aspectos muy importantes.

La primera parte de su propia denominación: educación AFECTIVO-sexual y todo lo que tiene que ver con el deseo, el erotismo y el placer. Con la llegada de la adolescencia, el deseo y la atracción sexual van ganando terreno. Los cambios corporales y hormonales se imponen y pueden generar mucha incertidumbre e inseguridad. Esto puede afectar a nuestra autoestima, y un paso fundamental para poder vivir nuestras relaciones afectivas de forma segura y placentera pasa por sentirnos bien dentro de nuestro propio cuerpo. El placer está en la mente, y esto va de querernos y aceptarnos primero.

La cultura de la imagen y el bombardeo de estereotipos diferenciales para chicos y chicas a través de las redes no ayuda en absoluto, todo lo contrario, les transmite una imagen de “modelo único” donde deben encajar para sentirse aceptados.

Por otro lado, la forma de expresar o vivir nuestra sexualidad es única y personal. La diversidad es parte de la naturaleza humana y hay tantas formas de sentirse y vivirse como personas en el planeta. Surgen preguntas como: “¿Cómo es mi cuerpo?”, “¿Quién soy yo?”, “¿Quién me atrae?”, “¿Cómo me muestro al mundo?”. Abordar la diversidad desde el respeto a la individualidad, asumiendo una responsabilidad social para frenar el machismo, la lgtbifobia y la transfobia hará que podamos ir contribuyendo al establecimiento de relaciones más igualitarias y a que la adolescencia pueda vivenciarse con mayor libertad.

Partiendo de esta base, queremos que chicos y chicas puedan diferenciar claramente lo que es una relación afectiva (sana, libre, segura y recíproca) de una relación dañina donde podemos caer en modelos maltratantes. Por eso tenemos que hablar de respeto y cuidado. Desde Espirales CI difundimos hoy la Guía de educación afectivo-sexual: Atrévete a sentir, atrévete a cuidar y cuidarte que hemos elaborado Itziar Fernández Cortés y Pepa Horno Goicoechea para el Ayuntamiento de Burgos con ilustraciones de Patricia Corrales, y que aborda la educación afectivo-sexual desde esta perspectiva, uniendo la afectividad, la sexualidad y la protección. La hemos escrito en un lenguaje directo y sencillo para que la puedan leer directamente las y los adolescentes entre 13 y 18 años, con algunas informaciones relevantes también para las familias.

Esperamos que en sus paginas puedan ser un material donde los y las adolescentes encuentren respuesta a su curiosidad, llamando a las cosas por su nombre, y destacando la indivisible unión entre sexualidad, afecto, placer, respeto e intimidad.

Itziar Fernández y Pepa Horno

“Criar en tribu, crecer en red”, conferencia online de Pepa Horno organizada por BBK Family el 29 de septiembre de 2020


Videoconferencia “Criar en tribu, crecer en red: la red afectiva como clave para integrar la incertidumbre”, impartida por Pepa Horno y organizada por BBK Family.

Fecha: martes, 29 de septiembre de 2020, de 18:00 a 19:30 (hora de Bilbao).

Entrada gratuita online. Para reservar entrada inscribirse en la página web de BBK Family.

[Entrada original del 15 de septiembre de 2020, actualizada a 1 de octubre de 2020, fecha de publicación del evento online].

Se puede ver la conferencia completa en el siguiente vídeo de YouTube:

Cómo acompañar la fragilidad después del confinamiento por COVID-19

Durante estos meses de la situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, desde Espirales CI hemos intentado aportar desde lo que sabemos hacer. Hemos ido tratando de responder a la demanda de acompañamiento emocional, supervisión y asesoramiento de equipos profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes en el ámbito de protección, en servicios sociales y en el educativo mayoritariamente. Además, hemos mantenido a nivel individual el acompañamiento emocional en el ámbito personal y terapéutico.

A lo largo de todo este tiempo han ido surgiendo reflexiones que hemos compartido en nuestros espacios personales, tanto Pepa Horno en su blog personal como F. Javier Romeo en su blog Conexión más Auténtica. Pero como sucede a menudo en nuestra trayectoria, lo personal se cruza con lo profesional, así que no queremos comenzar las vacaciones del verano sin compartir en este espacio algunas de esas reflexiones que tienen todo que ver con el diseño y planificación de medidas que van a ser necesarias para acompañar a los niños, niñas y adolescentes en otoño.

La primera reflexión es que nos equivocaremos si intentamos volver a la vida y al mundo pre-COVID-19. No solo porque es imposible, el mundo ha cambiado de una manera significativa que no permite el regreso ni el olvido. Sino porque puede ser destructivo. Hay algunos aprendizajes que ha traído esta pandemia que no deberíamos olvidar y que nos impelen a transformarnos. Sin embargo, percibimos que tanto a nivel personal, como social e institucionalmente se están desarrollando las medidas en muchos casos desde un enfoque de provisionalidad a la espera de la vacuna que permita volver al mundo que teníamos. Y creemos que es un error.

El COVID-19 nos ha hecho conscientes de nuestra vulnerabilidad. Siempre fuimos vulnerables, pero vivíamos de espaldas a ello desde una vivencia de omnipotencia generada por la falsa sensación de control. Creíamos que controlábamos nuestras vidas, y que el mundo funcionaba por unas reglas que si las seguíamos las cosas encajaban. Sin embargo, un virus ha sido capaz de poner nuestra vida “patas arriba” y demostrar la fragilidad del sistema social, económico e institucional que habíamos construido. La vulnerabilidad, y el miedo que conlleva, se han convertido en evidencia. Y aún no somos capaces de medir las consecuencias de ese cambio a nivel social e institucional. No deberíamos ser tan ingenuos de pensar que esa vivencia no va a transformar las relaciones sociales, la toma de decisiones individual, el estado de la salud mental y afectiva de las personas tanto como las decisiones políticas e institucionales.

La segunda reflexión implicaría algunas claves que son necesarias para esa transformación a nivel profesional e institucional:

1. Necesitamos generar estructuras flexibles. El COVID-19 nos ha obligado por primera vez a trabajar de forma global en una situación de pandemia, de emergencia. Si por algo se caracterizan las intervenciones eficaces en una situación de emergencia es por su flexibilidad. Tenemos que mantener ese criterio y generar estructuras, proyectos, espacios que sean flexibles, fáciles de modificar y adaptar a diversas situaciones y poblaciones. Y esto se aplica desde a la construcción y sus materiales (¿qué tal si nos fijamos en la arquitectura que puede moverse y transformarse?), a los espacios físicos (abiertos, con flexibilidad en su uso, que permitan movimiento…), al diseño de programas e intervenciones en cualquier ámbito laboral (programas que contemplen mecanismos de transformación internos), a los modelos de trabajo (el presencial, el teletrabajo, las conexiones, etc.) o a la formación profesional (dejar de contemplar la formación especializada como el objetivo último y pasar a contemplar como necesarios perfiles más generalistas que puedan mantener una visión global, como sucede con la especialidad de medicina interna dentro del ámbito médico).

Veamos un ejemplo claro del que se está debatiendo mucho ahora mismo: la escuela. Las medidas que se están planteando ahora mismo tienen que ver con cómo seguir haciendo lo que se estaba haciendo pero implementando las medidas de seguridad que se contemplaban. Eso es imposible. Nos toca transformar la educación. Los espacios de las escuelas, hacerlos abiertos y modulares, olvidando el aula; las metodologías de trabajo implementando de una vez por todas la educación por proyectos en todo el ciclo educativo; los espacios abiertos que faciliten la integración en la naturaleza y no el cemento en los patios. Se trata de pensar en una escuela diferente en muchos sentidos. No en la misma escuela que teníamos solo que garantizando distancia social. Si algo hemos aprendido sobre la escuela gracias al COVID-19 es a verla como lo que siempre fue y en muchos casos habíamos olvidado: una estructura protectora, que genera equidad e integración social, además de aprendizaje. Educación y distancia social no son compatibles porque la base del proceso educativo es la relación humana, tanto entre quien educa y los chicos y chicas como entre ellos mismos.  Y no hablamos solo del papel del desarrollo sensomotor y el contacto físico en las escuelas infantiles sino de todos los ciclos educativos.

2. Necesitamos contemplar la provisionalidad como una de las pocas constantes seguras. No podemos seguir planificando proyectos, estructuras o planes inamovibles. Los niños, niñas y adolescentes deberán aprender a moverse físicamente, a cambiar de lugar geográfico, de casa, de vida, como los adultos a cambiar de trabajos o de residencia. El mundo post-COVID-19 hace muy difícil la permanencia. Nuestras generaciones fueron educadas para seguir un largo plazo, para planificar su vida (y no hablamos solo de las hipotecas, sino de la vida laboral y personal) y para medir los avances a través de la capacidad de consumo. Ninguno de esos criterios van a ser criterios de éxito en el mundo post-COVID-19. Se trata de enseñar a fluir, a cambiar, a no agarrarse a las posesiones ni a los lugares. Y nos va a costar mucho, porque fuimos educados para lo contrario, especialmente aquí en Europa.

3. Necesitamos volver a lo pequeño. En todos los sentidos y realidades. Lugares pequeños, estructuras pequeñas, grupos pequeños, organizaciones pequeñas. No solo estamos pensando en cosas que se han comentado mucho estos días, como la necesidad de transformar las grandes ciudades, los centros comerciales o los lugares de ocio masivos por los peligros que puedan conllevar. Pensamos en las estructuras de funcionamiento, los proyectos de intervención social, sanitario, educativo, las estructuras de convivencia y muchas otras cuestiones. Para nosotros uno de los aprendizajes clave que nos deja el COVID-19 de una forma muy literal es que solo lo pequeño es sostenible. Volviendo a poner el ejemplo de la escuela, pensemos en escuelas de 1200 alumnos o en escuelas de 300, de cuatro lineas o de una. Pero pensemos en los equipos de trabajo donde cuando los niveles de decisión son muy complejos se pierde la eficacia de cualquier medida además de lentificarse e institucionalizarse. Lo “pequeño” tiene muchos vértices, muchos rostros, muchas cosas de las que podríamos hablar en este punto.

4. Y por último pero no menos importante, necesitamos fortalecer la comunidad. Una sociedad se articula en torno a tres niveles: el individuo, la comunidad y el sistema. En los diferentes continentes se han desarrollado estructuras sociales que priman uno o dos de sus niveles, perdiendo el tercero. En unos países se prima la comunidad y el sistema, allá donde existe, sobre el individuo. En otros países de sobrevive desde la comunidad y el individuo porque los sistemas sociales son débiles y vulnerables. En nuestra realidad, donde podríamos incluir a Europa y America del Norte se prioriza el individuo y el sistema perdiendo la comunidad. Y la comunidad tiene un rol protector esencial que surge siempre en las situaciones de crisis o de emergencia. Cuando las personas tienen una red afectiva sólida tienen menos probabilidades de caer en situaciones de exclusión social o vulnerabilidad económica. Cuando las sociedades tienen estructuras de participación comunitaria eficaces los barrios y las ciudades se humanizan y se transforman. La red afectiva es una de las condiciones innegociables de la protección del individuo que no puede ser sostenido solo desde el sistema. Y esa red afectiva se fortalece y se asienta en la comunidad. El mundo post-COVID-19 nos obliga a mirar hacia las comunidades donde vivimos: desde cambiar el modelo de familia nuclear recuperando el papel de la familia extensa hasta incorporar las estructuras de participación comunitarias en cualquier nivel de intervención institucional.

Seguro que hay muchos más elementos, pero para nosotros desde Espirales CI estos son elementos constitutivos que deben estar presentes en cualquier decisión organizacional o institucional que se tome en estos meses. Con ellos queremos finalizar esta serie de entradas que incluyen los diferentes materiales, recursos y videos que hemos elaborado tanto para diferentes contextos de intervención (educación, protección, servicios sociales) como geográficos (España, América Latina). Esperamos haber logrado nuestro propósito que no fue otro que acompañar a las y los profesionales que trabajan con niños, niñas y adolescentes y sus familias.

Un abrazo grande,

Pepa Horno y F. Javier Romeo

Vídeos de F. Javier Romeo “Las tres inteligencias y la tristeza” en español, francés y árabe marroquí

Cerrando ya la dinamización del Blog “UNICEF con los centros de protección” durante la emergencia sanitaria por COVID-19 concluimos los vídeos para niños, niñas y adolescentes (especialmente para quienes viven en centros de protección) con esta última tanda.

En el primer vídeo exploramos nuestras tres inteligencias y cómo emplearlas para gestionar mejor la rabia y en el segundo vídeo vimos cómo usar las tres inteligencias para relacionarnos mejor con nuestros miedos, que eran las emociones más destacadas entonces. En el tercer vídeo nos concentramos en algo muy necesario después de todo lo vivido: aprender a pedir ayuda mejor.

En esta cuarta tanda de vídeos tomamos consciencia de la tristeza, y cómo utilizar las tres inteligencias para manejarla mejor. Porque, curiosamente, ahora que está bajando el miedo por la emergencia sanitaria empieza a aparecer la tristeza por todas las pérdidas. Pérdidas de personas, que han fallecido o que han desaparecido de la vida diaria. Pérdida de situaciones, como ir al centro educativo, los tiempos con amistades y familias y los espacios de ocio. Y también pérdida de oportunidades, desde las experiencias que permiten el desarrollo, como la educación, las relaciones y el ocio.

Existe la tentación de hacer como si no hubiera sucedido nada. Pero lo que ha pasado, ha pasado, y es necesario que lo asimilemos poco a poco. Necesitamos darnos tiempo para atravesar la tristeza.

En este vídeo dirigido a niños, niñas y adolescentes, exploramos el uso de las tres inteligencias vistas en los vídeos anteriores para manejar mejor la tristeza. Con siete claves y y un recordatorio a la importancia de pedir ayuda, será posible que aprovechemos la tristeza para valorar lo que tenemos en cada momento.

Aquí está el vídeo en español:

Aquí está el vídeo en francés:

Y aquí está el vídeo en árabe marroquí:

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo y Pepa Horno

Artículo “Descansar el alma”, de Pepa Horno para BBK Family

Después de todo lo que hemos vivido durante la emergencia sanitaria, es importante que descansemos.

Desde Espirales Consultoría de Infancia llevamos ya tiempo colaborando con el programa BKK Family que coordinan Bidegintza y EDE Fundazioa (entre otras cuestiones, con estos vídeos sobre crianza consciente, con estos talleres públicos que impartió F. Javier Romeo o con este vídeo sobre “Vivir a la intemperie” al comienzo de la emergencia sanitaria por coronavirus).

En esta ocasión me pidieron un artículo sobre este verano tan diferente, y mi mensaje fundamental es su título: necesitamos “Descansar el alma”.

Espero que el artículo os guste y que os ayude a buscar momentos de descanso,

Pepa Horno

Vídeos de F. Javier Romeo “Las tres inteligencias y pedir ayuda” en español, francés y árabe marroquí

Aquí tenemos una entrega más incluida dentro de la dinamización del Blog “UNICEF con los centros de protección” durante la emergencia sanitaria por COVID-19 con una nueva tanda de vídeos para niños, niñas y adolescentes (especialmente para quienes viven en centros de protección).

En el primer vídeo conocimos nuestras tres inteligencias y cómo utilizarlas para gestionar mejor la rabia, y en el segundo vídeo exploramos cómo emplear las tres inteligencias para relacionarnos mejor con nuestros miedos. En este tercer vídeo nos centramos en algo fundamental después de todo lo vivido: aprender a pedir ayuda mejor. La mayoría de las personas lo hemos pasado mal durante el confinamiento, y los niños, niñas y adolescentes también. Y ahora que empieza a haber más relación, es el momento de pedir ayuda, de personas próximas o lejanas, para poder resolver lo que haya aparecido en este tiempo y para poder vivir con acompañamiento las distintas vivencias.

Están pensados para verlos con los niños, niñas y adolescentes y poder plantearles preguntas como “¿Necesitas alguna ayuda de mi parte que yo no haya visto en este tiempo?”, “¿A quién más le podrías pedir ayuda?”, “¿Qué otras formas de pedir ayuda se te ocurren?”.

Aquí está el vídeo en español:

Aquí está el vídeo en francés:

Y aquí está el vídeo en árabe marroquí:

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo y Pepa Horno

Vídeos de F. Javier Romeo “Las tres inteligencias y el miedo” en español, francés y árabe marroquí

Siguiendo con la dinamización del Blog “UNICEF con los centros de protección” durante la emergencia sanitaria por la COVID-19, continuamos con los vídeos para niños, niñas y adolescentes que viven en centros de protección. En este segundo vídeo F. Javier Romeo explora cómo utilizar las tres inteligencias presentadas en el primer vídeo también para manejar mejor el miedo, con seis propuestas prácticas.

Aquí está el vídeo en español (castellano):

Aquí está el vídeo en francés:

Aquí está el vídeo en árabe marroquí (dialecto de Tánger-Tetuán):

Esperamos que os resulten útiles para hablar con los niños, niñas y adolescentes de sus miedos y preocupaciones, tanto respecto a la salud como a los estudios o su vida social.

Con esperanza y consciencia,

F. Javier Romeo y Pepa Horno

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